18 de octubre de 2024
2024, 112'
(Segundo visionado: 2 de febrero de 2025)
(Tercer visionado: 25 de febrero de 2025)
El ambicioso actor neoyorquino Edward se somete a una intervención quirúrgica radical para transformar drásticamente su aspecto. Como resultado, muchas cosas cambian en su vida y, sin embargo, todo sigue perturbadoramente igual. Aunque haya cambiado exteriormente y pueda empezar una nueva vida, sigue siendo quien es y no quien quiere ser. Entonces se pierde el papel de su vida y su nuevo rostro de ensueño se convierte en una pesadilla.
El director de Chained for Life llega este año con una obra protagonizada por dos de mis actores favoritos ahora mismo (Sebastian Stan y Renate Reinsve) y uno que me ayuda a redescubrir para dejarme claro que hay que seguir su trayectoria (Adam Pearson). La primera película de la SEMINCI que veo presencialmente en Valladolid llega, por tanto, con mucha fuerza. Y es que todo lo positivo que se hablaba de ella era completamente cierto. En un mundo en el que el tema de las deformaciones ha sido tratado bien poco en el cine, más notoriamente en películas como Freaks o The Elephant Man, A Different Man se arriesga con algo diferente que podría haber estado destinado al más absoluto fracaso si no hubiera caído en las manos de un director y unos actores como estos. Es, además, casi poético poder haberla visto tan cercana a The Substance, porque las similitudes entre ambas son considerables.
En este drama con ligeros toques de comedia que se presenta con una increíble belleza artística (espero que tanto la fotografía como la banda sonora reciban todos los premios y reconocimientos posibles), Aaron Schimberg explora conceptos de discriminación, de autoestima y sobretodo de identidad. Edward, culpando a su deformidad de todo lo que le va mal en la vida, decide deshacerse de ella mediante una intervención médica tan surrealista que recuerda enormemente a los efectos de la Sustancia de Fargeat, convirtiéndose en el innegablemente atractivo Sebastian Stan al que hace una semana veíamos en The Apprentice (caracterizado de un Donald Trump no tan atractivo). Su nueva apariencia le descubre todo un nuevo mundo en el que la gente le ve con buenos ojos y puede llevarse a casa a todas las mujeres que quiera, pero aunque se haya transformado en Guy (el nuevo nombre con el que bautiza a su persona tras la intervención), sigue siendo Edward. A diferencia de The Elephant Man, la película de Schimberg no intenta presentar a sus protagonistas como víctimas, no hace de ellos una historia que busque darle pena al público, sino que va mucho más allá. Su protagonista (ahora Guy, después de haber enterrado su pasado como Edward), no puede ganar ni con su apariencia de Sebastian Stan ni con su máscara de Edward; y es que descubre demasiado tarde que el problema nunca fue su rostro, algo que empieza a entender cuando aparece Oswald en su vida, un hombre con neurofibromatosis (al igual que Adam Pearson, el actor que lo interpreta) que parece, sin quererlo, robarle la vida que él estaba destinado a tener. El personaje que tan bellamente interpreta Sebastian Stan se ve obligado a entender que Edward, su yo pasado, nunca quiso ser Guy, sino que lo que quería ene realidad era ser Oswald. Las líneas entre los personajes y sus personas se difuminan para dar lugar a un thriller que solo tiene lugar en la mente de Guy, intensificado precisamente por el hecho de que todos a su alrededor sean capaces de continuar con sus vidas ajenos al torbellino de emociones que a él le atormenta. Aaron Schimberg se niega a ir a lo seguro con esta película, evitando el tópico de hacer de sus dos protagonistas unas víctimas que "sufren" su condición y poniendo a Sebastian Stan en una considerable cantidad de prótesis para hacer que esta historia tenga sentido. Su enfoque es original y potente, y esa fuerza se siente al ver la película. Ha sido también agradable captarle durante unos segundos en el cameo que tiene en la película, algo de lo que quizás solo nos percatáramos los que hemos visto y leído algo de la película fuera de la obra en sí.
No se puede alabar A Different Man sin mencionar las interpretaciones de sus tres protagonistas. Renate Reinsve, que este año ya empezó con fuerza con Armand y que consiguió mi atención en La peor persona del mundo, tiene en A Different Man su primera participación en una película de habla inglesa y recuerda de nuevo al público por qué debe tener su nombre en mente. La revelación de Adam Pearson también debería dar mucho que hablar, porque a pesar de que solo salga en la segunda mitad de la película lo hace con tal carisma y originalidad que se gana todo el reconocimiento que recibirá a partir de ahora, y asegura que, en el caso de que la Academia decidiera lanzarle una nominación, sería enormemente merecida. Pero no se puede hablar de nominaciones ni asombrosas interpretaciones sin mencionar la de Sebastian Stan. Empieza a estar claro que 2024 es su año, juntando el extraordinario trabajo que hace en esta película con el que nos muestra en The Apprentice y obligando a que aquellos que solo lo asociaban con su papel de Bucky Barnes en las películas de Marvel cambien de parecer. Sus ojos que tan azules son en la mayoría de ocasiones parecen aquí casi negros, sin que nos podamos explicar casi cómo es capaz de transformarse de la manera en la que lo hace y expresar todo lo que consigue transmitir a través de la pantalla. Su papel como Edward en A Different Man le hizo llevarse el Oso de Plata a mejor interpretación protagonista en la Berlinale, y cualquiera que vea la película tendrá claro que es de sobra merecedor de esa nominación al Oscar. En un mundo justo, la duda no sería si Sebastian Stan acabará nominado por la Academia el próximo enero, sino si lo hará por A Different Man o por The Apprentice. La negativa de A24 a promocionar esta película como se lo merece podría hacer peligrar esta realidad, pero confío en que la acogida positiva que está teniendo lo contrarresten. Si uno se anima a ver la filmografía reciente de Stan empezará a pensar, como yo, que quizás lo más difícil que tuvo que hacer en esta película fue fingir ser mal actor. Sin duda el rumano-estadounidense no parece tenerle miedo a nada, o más bien, como él mismo dice, se siente motivado por ese miedo. Algunos llevamos años siendo conscientes del potencial que tenía, pero es extremadamente agradable ver cómo ahora se vuelve aparente para el resto del mundo. Solo quedará esperar a que A Different Man consiga distribución en España, y a que aquellos que no la hayan visto todavía o no la tengan en su radar se dejen influir por la aplastante visión positiva que está teniendo su público de ella.
Reparto: Sebastian Stan, Renate Reinsve, Adam Pearson, Lawrence Arancio, Neal Davidson, Christopher Spurrier, Owen Kline, Marc Geller, Billy Griffith, Eleanore Pienta, John Keating, Juney Smith, Trenton Hudson, Miles G. Jackson, Sergio Delavicci, Patrick Wang, Jed Rapfogel, James Foster Jr., JJ McGlone, John Klacsmann, Cosmo Bjorkenheim, C. Mason Wells, Corey R. Taylor, Danielle Burgos, Sammy Mena, Jon Dieringer, Malachi Weir, David Joseph Regelmann
