2 de octubre de 2024
2024, 100'
En el año 2000, Nevenka Fernández, de 24 años, concejala de Hacienda en el Ayuntamiento de Ponferrada, sufre una persecución implacable, tanto sentimental como profesional, por parte del alcalde, un hombre acostumbrado a hacer su voluntad en lo político y en lo personal. Nevenka decide denunciar, aunque sabe que deberá pagar un precio muy alto: su entorno no la apoya, la sociedad de Ponferrada le da la espalda y los medios la someten a un juicio público. Su caso inicia en España el movimiento #metoo mucho antes de que se invente el término. Una historia basada en hechos reales que convierte a su protagonista en una pionera al llevar por primera vez a un político influyente y popular ante los tribunales por acoso sexual y laboral.
Soy Nevenka pasó por el Zinemaldia generando tal respuesta positiva que los aplausos finales para el equipo (que venía acompañado por la verdadera Nevenka Fernández) acabaron siendo del nivel y duración de los de Venecia. Si hubiera estado entre las que podía votar el público, seguramente se hubiera llevado ese premio. Era, sin duda, una de las que tenía que ver al volver de San Sebastián. No sé si ha sido en sí la historia o el estilo de la película (sospecho que esto último ha influido bastante), pero es tan maravillosa en lo que cuenta que uno como público lo pasa mal viéndola. Levanta en el espectador un sentimiento de rabia, de impotencia y de odio hacia aquel alcalde que representa lo más casposo de la masculinidad española (que también se ve fuera de nuestras fronteras) y que demuestra el peligro que puede tener el poder cuando está en manos de aquellos que están dispuestos a hacer un mal uso del mismo. La propia historia, asumo que muy fiel a la realidad, va acompañada de muy buenas decisiones artísticas que exaltan todavía más lo que intenta transmitir, como esos planos holandeses en los momentos de mayor tensión que consiguen desagradar al espectador. Nevenka tenía todas las de perder: no solo por lo obvio de ser una mujer acusando a un hombre más mayor de abuso, sino por todo el poder que tiene Ismael sobre el ayuntamiento, el pueblo, su familia y la propia Nevenka, así por el hecho de que en sus inicios ambos hubieran tenido una breve relación consentida, algo que muchos que quieran juzgar con los ojos cerrados no entenderían del todo ni serían capaces de ver lo problemático de la situación en sí teniendo en cuenta el poder (en posición, edad e influencia) que él tenía sobre ella. Que la sentencia acabara yendo a favor de Nevenka parece casi un milagro, y nos da esperanzas en todo lo relativo a los casos de abuso sexual y de poder. Soy Nevenka sabe contar la historia con fuerza y teniendo claro lo que quiere transmitir, y es por eso por lo que consigue una muy buena reacción en su público al acabar la obra a pesar de lo difícil que resulta verla en ocasiones, que es precisamente lo que busca. Su éxito en San Sebastián fue justificado, y tenemos suerte de que haya llegado ya a las salas españolas.
Reparto: Mireia Oriol, Urko Olazabal, Ricardo Gómez, Carlos Serrano, Font García, Lucía Veiga, Mabel del Pozo, Pepo Suevos, Luis Moreno, Javier Gálego, Mercedes del Castillo, Miguel Garcés, David Blanka, Xavier Estévez
