11 de octubre de 2024
2024, 141'
"Tú, pero mejor en todos los sentidos". Esa es la promesa, un producto revolucionario basado en la división celular, que crea un alter ego más joven, más bello, más perfecto.
Por fin, y después de mucho tiempo de espera desde Cannes, llega The Substance a salas. Sin duda una de las películas más comentadas del año, habiéndose llevado el premio a mejor guion en Cannes y, todavía más importante, la atención del público, tanto del que ya la había visto como del que no. Empieza ya con mucha fuerza especialmente visual, y no tarda en hacer una referencia a The Shining con ese pasillo de moqueta naranja (que veremos, además, al final de la película cubierto de sangre tal y como hizo Kubrick en su momento) y los baños con un contraste de blancos y rojos muy marcado. Desde un principio The Substance marca su nivel de calidad visual y nos va introduciendo poco a poco a una historia que sin duda no deja a nadie indiferente y que logra mantener al público al borde de su asiento. Aunque suela ser una persona a la que tiene a gustarle bastante mucho del cine que ve, no debería tomárseme a la ligera cuando digo que The Substance me parece una obra de arte, y sin duda una de las mejores películas del año. Es imposible verla sin ponerla en el contexto actual no solo de Hollywood y de las celebridades, sino de la sociedad en su conjunto. En un mundo y unos círculos sociales obsesionados con el Ozempic, con las cirugías estéticas y con la aversión a cualquier muestra de envejecimiento, la película de Coralie Fargeat llega como un buen puñetazo en la cara de aquellos que lo promueven (y que, a su vez, son las mayores víctimas del mismo). No solo es capaz de representar ese sentimiento general, sino que muestra lo que Hollywood normalmente esconde: el trato que se le da a las actrices, o a cualquier celebridad, a partir de una cierta edad. Es por ello por lo que la idea de la sustancia, aquí representada como propia de una distopía (o una utopía, según a quién le preguntes), parece tan acertada. Representa un ciclo interminable de arreglos que esconden un problema mayor, un proceso que nunca tendrá fin porque jamás será suficiente. Tras inyectarse la sustancia, el cuerpo de Elisabeth se abre como si fuera una crisálida para crear a Sue, más joven y bella, como si de una mariposa se tratara. Sue no tarda demasiado en esconder el cuerpo de su otro yo (que es, en realidad, ella misma, por mucho que intente negarlo) en un espacio cerrado y oscuro, convirtiendo a The Substance en toda una reimaginación de Dorian Gray y siendo transparente al respecto. Pero da igual lo mucho que uno quiera esconder la realidad, dejar de ver lo que es, porque las consecuencias no tardarán en llegar. La historia empieza a tornarse en terror a medida que sus dos protagonistas, que en realidad son solo una, se ven obligadas a coexistir. Las actuaciones de Demi Moore y Margaret Qualley son tan excepcionales que no me entraría en la cabeza que no se llevaran por lo menos una nominación al Oscar el año que viene, porque son ellas las que le dan vida a todo lo que la historia quiere retransmitir. La fuerza que tiene la escena de Elisabeth frente al espejo, cuando, desesperada por no poder igualar la belleza de su otro yo, se sume en la ira, la rabia y el autodesprecio de una manera que refleja a la perfección la idea de la dismorfia corporal, es prácticamente inigualable. The Substance se va volviendo cada vez más oscura, cada vez más rara y desagradable, tal y como debe si quiere representar fielmente el mundo al que quiere dejar en evidencia. El gore final (que justifica que se hable de ella como un body horror) es desagradable de ver, quizás excesivo para algunos, pero tremendamente necesario. Al final todos pierden: Elisabeth, Sue, y el monstruo Elisasue que solo quería alcanzar una perfección que nunca había estado en su mano, y que se da cuenta demasiado tarde de que debería haberse permitido a sí misma el privilegio de envejecer. Incluso el final es poético, con lo que queda de Elisabeth (o, más bien, del monstruo Elisasue) sobre la estrella de Hollywood mirando al cielo, viendo tres palmeras que representan bellamente a sus tres yos, y teniendo así su momento de brillar como lo hicieron sus otros dos alteregos justo antes de desaparecer. A estas alturas pocas películas consiguen descolocarme y volarme la mente tanto como lo ha hecho The Substance, y no sé cómo de fuerte vendrá Anora, pero a falta de ver esta última diría que la película de Fargeat debería estar muy arriba en las conversaciones de cara a la temporada de premios. Brillantemente ejecutada, con unas interpretaciones inigualables y parodiando una realidad con la que algunos no querrán ver los paralelismos. Sin duda una obra maestra, y seguramente de lo mejor que nos va a traer este 2024.
Reparto: Demi Moore, Margaret Qualley, Dennis Quaid, Gore Abrams, Tom Morton, Tiffany Hofstetter, Joseph Balderrama, Oscar Lesage, Matthew Géczy, Olivier Raynal, Hugo Diego Garcia, Vincent Colombe, Philip Schurer, Gregory Defleur, Brett Gillen, Alexandra Papoulias Barton, Akil Wingate, Daniel Knight, Jiselle Henderkott, Louise Greggory, Namory Bakayoko, Billy Bentley, Matthew Luret
Título en español: La sustancia
