19 de octubre de 2024
2024, 215'
(Segundo visionado: 25 de enero de 2025)
Cuando el visionario arquitecto judío húngaro, László Toth, y su esposa Erzsébet huyen de la Europa de posguerra en 1947 para reconstruir su legado y ser testigos del nacimiento de la América moderna, un cliente misterioso y rico cambia sus vidas para siempre.
(Reseñada por segunda vez el 25 de enero de 2025)
Venecia, septiembre de 2024. Se estrena The Brutalist, con sus tremendas tres horas y media y un intermedio, en 70mm. Película tremendamente anticipada estos últimos meses y de cuya existencia yo soy por alguna razón consciente desde finales de 2020. Su paso por la Biennale le hace llevarse el premio FIPRESCI, y a su director Brady Corbet el León de Plata a mejor dirección. Casi todos esperábamos, de hecho, que se hiciera con el León de Oro a mejor película, premio que acabó yendo a la última obra de Almodóvar. The Brutalist ha creado tal expectativa que no he podido resistirme a verla en la SEMINCI a pesar de ser consciente que ocupa la misma cantidad de tiempo que dos películas de duración media. La obra se divide en capítulos: una obertura, dos partes y un epílogo, contando además en medio de su extenso metraje con un intermedio de 15 minutos en el que se proyecta una imagen relevante en pantalla. Ha sido, además, la primera vez que he visto en salas una película con un intermedio.
La mejor manera de describir The Brutalist debe ser como experiencia cinematográfica. Todo lo relacionado con la obra se siente grandioso, tanto las espectaculares imágenes de paisajes y edificios como el propio formato de la película que se presenta larga y dividida en dos partes claras, que sin duda el director ha diseñado para ser proyectada de esta manera. En cuanto a esta grandeza me quiere recordar a The Godfather: Part II, quizás por ser ambas largas con intermedio y tratar de una familia de inmigrantes en Estados Unidos, o quizás por esa extraña sensación que inunda a uno al saber que está viendo algo tremendamente especial en la gran pantalla, algo que puede que pase a la historia, el tipo de experiencias que se relatan años más tarde. "Me acuerdo de cuando vi The Brutalist en el cine, fue en la SEMINCI el año que se estrenó", diré dentro de una década. Todo el formato de la película y la belleza de su fotografía hacen de ella una enorme obra que debe ser vista en la pantalla grande. La calidad de la actuación de Adrien Brody como László Toth es merecedora de una nominación por parte de la Academia, pero no podemos olvidar tampoco todo lo que ofrecen Guy Pearce, Joe Alwyn y Felicity Jones, que le dan a sus personajes mucha fuerza y que en el caso de los dos primeros hacen incluso que me olvide de quién son los actores que están detrás de esas interpretaciones, a pesar de lo reconocidos que son sus nombres. The Brutalist se siente como un conjunto de piezas grandiosas en sí que, en su conjunto, dan lugar a una obra y una experiencia que será difícil de olvidar. Incluso el diseño de los créditos iniciales y finales, que consiguió ganarme tanto al principio como al final de la película, añaden a esa sensación única de verla en la pantalla grande. No hay mucho que deba decir de The Brutalist más que debe ser vista, y en una pantalla grande, para entender del todo lo que supone esta película tan larga que no se hace pesada ni extensa ni por un solo minuto.
Reparto: Adrien Brody, Felicity Jones, Guy Pearce, Joe Alwyn, Raffey Cassidy, Stacy Martin, Isaach de Bankole, Alessandro Nivola, Emma Laird, Jonathan Hyde, Jaymes Butler, Peter Polycarpou, Jeremy Wheeler, Matt Devere, Stephen Saracco, Robert Jackson, Zephan Hanson Amissah
