26 de octubre de 2024
2024, 167'
El juez de instrucción Iman se enfrenta a la paranoia en medio de los disturbios políticos de Teherán. Cuando su pistola desaparece, sospecha de su mujer y sus hijas, imponiendo medidas draconianas que tensan los lazos familiares a medida que las normas sociales se desmoronan.
Premiada en Cannes con el premio especial del jurado y habiendo pasado por el Zinemaldia el mes pasado (donde se llevó una muy buena puntuación del público a pesar de haberse proyectado a las diez de la noche siendo lo larga que es), La semilla de la higuera sagrada llega a la SEMINCI con mucha historia por detrás. No es la primera vez que Rasoulof tiene problemas con el gobierno iraní, pero ha sido esta película y su admisión al festival de Cannes la que le ha llevado a verse obligado a exiliarse. La historia es demasiado extensa como para analizarla aquí, pero sin duda parece imposible olvidarse de ella mientras se ve la película. Después de ver el largometraje es aparente, también, que sin duda no ha temido a las represalias a la hora de crear la obra y que no se niega a contar lo que considera importante. Dado todo lo que ha pasado con La semilla de la higuera sagrada Irán ha decidido, como ya era de esperar, no proponer la película para representar al país en los Oscars, pero que muy seguramente vaya a llegar a las nominaciones, siendo Alemania la que la lleva.
La película en sí no defrauda ni un poco, como siempre pasa con el cine iraní, sintiéndose La semilla de la higuera sagrada particularmente especial. Rasoulof tiene una interesante manera de mover la historia para que el espectador no tenga del todo claro por dónde va a ir; en un principio parece que se centrará en el tema del hiyab y las manifestaciones posteriores al asesinato de Mahsa Amini, cambiando luego para centrarse en la pistola desaparecida de Iman y la posibilidad de que la tenga alguien de su familia, y acabando como un verdadero thriller familiar. No es en esto en lo único en lo que se nota un gran contraste a medida que evoluciona la historia, sino que también lo hace con el personaje de Iman, que al principio el público ve como un hombre con cierta conciencia (se niega a firmar sentencias de muerte sin haberlas leído cuidadosamente primero) pero que acaba siendo él mismo el mal en la película. Lo mismo pasa con sus dos hijas, pareciendo Rezvan la más progresista y lanzada pero siendo Sana la que finalmente toma el rol que esperábamos de su hermana. La manera en la que La semilla de la higuera sagrada hace esos movimientos, lo suficientemente contrastados como para que llamen la atención pero no tan excesivos que pierdan a su público, merece sin duda todo el reconocimiento por saber jugar tan bien con las expectativas de los que la vemos. El mensaje que transmite también es claro y no intenta ocultarlo; seguramente una de las razones por las que el gobierno iraní tuvo problemas con la película. La semilla de la higuera sagrada tiene ya de por sí una enorme fuerza que solo se intensifica al saber el contexto bajo el que nos llega, y merece ser vista en salas por un público general en vez de quedar limitada a festivales y ciclos de cine como ocurre en ocasiones con las películas iranís. No cabe duda de que, si todo va como debe, dará mucho que hablar en los próximos meses.
Reparto: Soheila Golestani, Setareh Maleki, Missagh Zareh, Mahsa Rostami
Título en inglés: The Seed of the Sacred Fig
