Dracula

10 de agosto de 2025

2025, 170'

Dirección: Radu Jude

Una película de Drácula hecha en Transilvania. ¿Qué contiene? Una caza de vampiros. Zombies y Drácula irrumpiendo en una huelga. Una historia de ciencia ficción sobre el regreso de Vlad el Empalador. Una adaptación de la primera novela vampírica romana. Una historia de amor. Una película collage que usa una película de vampiros clásica. Un cuento popular vulgar. Historias cursis generadas por Inteligencia Artificial. 


No debe sorprender a muchos que una de mis películas más esperadas en Locarno fuera Dracula, dirigida por mi director rumano favorito y siendo ese país uno de mis favoritos en lo que a cine se refiere. Con algo de suerte tendremos tanto a Radu como a esta película en el Festival de Gijón de finales de año, esperemos que acompañada de su otra nueva obra, Kontinental '25, pero yo no he querido esperar para ver esta. No ha sido fácil programar una película así de larga en un festival, pero teniendo la oportunidad de verla asistiendo además tanto a la rueda de prensa de por la mañana como al coloquio posterior a la proyección parecía necesario sacrificar la tarde. 

Dracula abre con una serie de Draculas generados por Inteligencia Artificial presentándose a su público de manera obscena. Una secuencia que marca el tono de la película y hace que para cuando su título aparezca en pantalla tengamos ya una sonrisa en la cara sabiendo que estamos a punto de ver algo enormemente particular – seguramente la única ocasión en la vida en la que imágenes generadas por IA nos provocarán cierta alegría. Jude mezcla escenas reales con secuencias hechas por varias Inteligencias Artificiales distintas, explorando libremente un mundo oscuro y creando algo particular y desagradable (en el mejor de los sentidos) por el camino. El rechazo que nos provocan las secuencias de IA, tan horribles estéticamente y vacías de vida, acompaña a la perfección al mito de Drácula que Jude enfoca de varias maneras en esta película, haciendo de ella algo poético e irónico acerca de la situación actual en la que nos encontramos en relación a la tecnología en el arte. Aunque él no haya sido particularmente crítico en la rueda de prensa y el posterior coloquio con el uso de IA generativa en el cine, la película parece hablar por sí misma, dejándonos quizás accidentalmente alguna que otra conclusión sobre la relación de estas prácticas y la naturaleza muerta del vampiro Drácula, la violencia incesante de Vlad el Empalador, y, especialmente, la sobreexplotación del mito de ese vampiro rumano al que ellos mismos ni siquiera conocían demasiado antes del fin del comunismo de Ceaușescu. Dracula es una obra sin duda rara y un tanto experimental pero que sigue teniendo ese toque tan particular del que es ya mi director rumano favorito. Es más arriesgada que las dos por las que es más conocido (Un polvo desafortunado o porno loco y No esperes demasiado del fin del mundo), casi mezclando el estilo de estas películas con un aspecto suyo mucho más experimental que ya vimos el año pasado en Sleep #2 y en Eight Postcards from Utopia. Dracula es una gran obra que se mantiene en pie incluso a pesar de su duración y del calor que hacía en la sala en la que la hemos visto. El único uso de Inteligencia Artificial generativa que quiero ver en el cine: aquel que se hace con intención, y que tiene además un cierto significado sobre su presencia en el mundo del arte. Radu nunca defrauda, como ya bien sabíamos los que hemos estado siguiendo su filmografía. La oportunidad de ver esta película me llega tan solo unos días después de que se anunciara que el que seguramente sea su próximo proyecto será protagonizado por Sebastian Stan y se centrará en otro monstruo de la literatura clásica, titulándose la obra Frankenstein en Rumanía. No sé de qué manera reaccionarán aquellas fans del actor que no estén metidas en el mundo del cine cuando quieran curiosear por la filmografía de Jude, pero será una fantástica oportunidad para que más personas descubran el cine rumano que espero que siga siendo tan especial y magnífico como siempre. 

Reparto: Lokas Miko, Alexandru Dabija, Oana Maria Zaharia, Gabriel Spahiu, Ilinca Manolache, Ana Dumitrašcu, Doru Talos, Gheorghe Mezei, Rodica Negrea, Nicodim Ungureanu, Claudiu Dumitru, Rácz Endre, Cosmin Stanila