Twilight

26 de julio de 2025

2008, 122'

Dirección: Catherine Hardwicke

La joven Bella Swan siempre fue una chica muy diferente ya en sus años de niña en Phoenix. Cuando su madre se volvió a casar, la mandó a vivir con su padre a la pequeña y lluviosa ciudad de Forks, Washington, una población sin ningún aliciente para Bella. Pero entonces conoce en el instituto al misterioso y atractivo Edward Cullen, un joven distinto a los demás que esconde un secreto.


Conocí la saga cuando fui a ver al cine New Moon, sin haberme visto esta primera entrega ni conocer nada de los libros. En su momento no me dijo tanto, pero fue al ir al cine al ver Eclipse (estando yo en la mágica época de los trece años) cuando me metí de lleno en ellas. Leí los libros con un hambre voraz, descubriendo un mundo inexplorado y entrando de lleno en la adolescencia. Como muchas preadolescentes de mi entorno, elegí el Team Edward (muy acertadamente) y defendí con todas mis fuerzas que Twilight me gustaría toda la vida. Releí los libros de nuevo, fui a los estrenos de las dos partes de Breaking Dawn con amigos en un cine local que cerró unos años después. Viví la fiebre de los vampiros adolescentes de la forma más intensa posible. 

Ha pasado más de una década, y yo ya no tengo trece años. Mis hormonas no se comportan igual, y la fiebre vampírica ha desaparecido. Además, he aprendido mucho de cine, he empezado a verlo de una forma crítica en vez de un puro entretenimiento. Sé más del arte y puedo reconocer una cierta calidad. He revisitado Twilight varias veces desde mi época adolescente, pero nunca desde que me metí de esta manera tan seria en el mundo del cine. Los ojos con los que la veo ahora son diferentes a los que la veían en su momento, así que tenía ganas de ver qué opinaba de ella ahora (aunque ya me hiciera una idea de cuál iba a ser mi impresión). La he podido ver de la mejor manera posible: en una habitación de un hotel con una amiga que conocí al principio de nuestra adolescencia. No me puedo sorprender del todo de que recordara absolutamente todas las escenas, cada plano y cada diálogo. Lo que sí me sorprendió ligeramente (a pesar de que ya tuviera una idea de la opinión que formaría de ella) es lo absolutamente fascinada que quedé con la manera en la que Twilight consigue ser la película adolescente perfecta. 

Basada en libros que estoy segura de que ya revolucionaron a las jóvenes en su momento (yo era demasiado pequeña cuando se empezaron a publicar así que no viví aquella época), la historia ya era prometedora en lo que a romances adolescentes se refiere. Vampiros, romances, posteriormente hombres lobo y dramas en las que los personajes se juegan la vida: poco más busca uno al principio de su adolescencia. No he vuelto a los libros desde que los leí al empezar el instituto (y tampoco quiero), así que cuánto del efecto que he apreciado viene de la novela en la que se basa esta película, pero su adaptación es magistral en el sentido de que es el culmen del cine adolescente. Lo tiene absolutamente todo. Muchos lo intentarán, pero no creo que haya una película adolescente de este tipo más icónica que Twilight. De alguna manera una directora adulta supo exactamente lo que llamaría a las adolescentes, quizás porque en su momento fue ella misma una; la manera en la que está construida y rodada (con una atención brutal a unos planos con un efecto más que exitoso) hace de ella el sueño de casi cualquier cría de trece años. Es la adolescencia hecha película, con toda su intensidad innecesaria y todo. Ahora que tengo más ojo para estas cosas veo en ella recursos artísticos en los que no había reparado años antes, como esos planos holandeses que sabe utilizar justo cuando son necesarios o el smash cut de Edward saltando en el bosque a él aterrizando sobre el coche de Bella (casi un Lawrence of Arabia para adolescentes todavía no cinéfilas). Sabe perfectamente lo que puede hacer y dónde hacerlo, dándole a la película un efecto idóneo para el público al que se dirige. La película en sí ha revolucionado el cine adolescente, pero está llena además de aspectos icónicos. Es innegable la altísima calidad de su banda sonora, y nada es más memorable que esa escena del partido de baseball en el bosque mientras suena Supermassive Black Hole de Muse. Los directores y productores que quieran hacer una gran película adolescente inevitablemente estarán destinados a tratar de replicar una fracción de lo que consigue Twilight, que tan lograda está. Me reafirmo en que es la película adolescente perfecta, por mucho que esto sorprenda a algunos o vaya en contra de lo que uno esperaría de alguien que aprecia el cine de la manera en la que lo hago y que se pasea por festivales con acreditaciones a su nombre. 

Por supuesto, hay críticas más que válidas para la película. La mayor, y la que yo no niego en absoluto, es que la historia no solo representa dinámicas tóxicas y sobre todo de dependencia (todas ellas en un contexto claramente machista aunque vaya camuflado de existencialismo femenino), sino que también las romantiza. Hay mucho que discutir sobre cómo de bueno es que películas como estas sean vistas de forma masiva por un público joven y maleable. Aunque creo que es un tema interesante, no puedo evitar que me moleste que salga tan frecuentemente y de forma tan feroz mientras no se critica nunca nada de otras posibles malas influencias como las películas de Tarantino y el efecto que tienen en todos esos adolescentes que tienen el póster de Pulp Fiction en sus paredes. Películas claramente violentas, que se regodean en el gore y en la sangre, en la muerte de los otros, y que apenas se cuestionan en lo que a influencias se refiere por, en mi opinión, dos razones: la primera, una clave ya de por sí machista; las cosas “para chicos” siempre se verán mejor que aquellas “para chicas”, y por tanto se librarán de cierto grado de crítica. Y la segunda, siempre presente en el mundo de la crítica cinematográfica: la obsesión con la calidad y con lo que es bueno. Se tiende a intentar hacer un orden de calidad de las películas, sin entender que no es algo lineal sino multidimensional. “¿Cómo puedes estar comparando Twilight con Pulp Fiction?”, dirán algunos. “Pulp Fiction es un clásico del cine innegable, y Twilight es una película sin deseo de llegar a una gran calidad y con poco nivel artístico”. Algo de razón tendrán, ¿pero acaso significa eso algo? No todo debe ser comparado con The Godfather. ¿Qué es mejor, The Godfather o Notting Hill? Muchos dirían, sin duda, que la película de Coppola. ¿Pero qué significa eso? Notting Hill no está intentando ser The Godfather, y The Godfather no está intentando ser Notting Hill. Son películas radicalmente distintas, con estilos muy diferentes, que buscan efectos casi opuestos. Existen en dos pequeños mundos distintos dentro del gran mundo que es el cine, y por eso no deben ser comparadas de manera directa; ambas están buscando una cosa distinta, y ambas son películas excepcionales dentro de lo que quieren hacer. Es por eso por lo que Pulp Fiction y Twilight no son comparables, y la “calidad” de una frente a la otra no la exime de crítica en un aspecto común como lo es la posible influencia negativa sobre su público. Twilight pretende ser una película adolescente, y en eso no la gana nadie. Me alegro de haber vuelto a ella y de haberla encontrado todavía más fascinante que la primera vez. 

Reparto: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Billy Burke, Peter Facinelli, Taylor Lautner, Elizabeth Reaser, Nikki Reed, Ashley Greene, Jackson Rathbone, Kellan Lutz, Cam Gigandet, Edi Gathegi, Rachelle Lefevre, Anna Kendrick, Sarah Clarke, Matt Bushell, Gil Birmingham, Gregory Tyree Boyce, Justin Chon, Michael Welch, Christian Serratos, José ZúñigaAyanna BerkshireNed Bellamy


Título en español: Crepúsculo