Downfall: The Case Against Boeing

2 de julio de 2025

2022, 89'

Dirección: Rory Kennedy

Repasa los meses transcurridos desde las tragedias que provocaron el pánico mundial en marzo de 2019 después de que dos nuevos aviones se estrellaran en cinco meses, matando a 346 personas.


Como científica soy un poco conspiranoica, así que es bastante probable que las razones que me han llevado a este documental sean muy distintas a las que tiene la mayoría de su público. Por otra parte, como persona que se dedica a alguna parte del mundo de la aviación y temas similares, los incidentes que más me llaman la atención son los que acaban en éxito; se me viene a la mente el Air Canada 759 que se alineó para aterrizar en una calle de rodaje en San Francisco donde había otros cuatro aviones (dos 787s, un 737 y un A340) esperando para despegar llenos de combustible y pasajeros, y que abortó el aterrizaje en el último momento llegando a estar a alrededor de cinco metros de la cola del A340; o, también, el JetBlue 292 que aterrizó en Los Ángeles con el tren de aterrizaje delantero girado 90º, quedando así la rueda en perpendicular a la pista. Otro de los casos más conocidos y obvios en esta categoría es el amerizaje de emergencia en el Hudson de un A320 de US Airways, pilotado por Chesley Sullenberger y ficcionado en la película de 2016 Sully. Sin embargo, todos los que estamos de alguna manera en este mundillo conocemos también de sobra esos dos horribles accidentes del MAX 8, ocurriendo el primero de ellos menos de un año y medio después de que el modelo se pusiera en servicio. Dos accidentes horribles que entran en la categoría de aquellos en los que la gente se interesa por la morbosidad del tema, pero hay algo que los diferencia de otras catástrofes en aviación: la mayoría de los grandes accidentes de este tipo están provocado por un cúmulo de circunstancias altamente improbables, por una muy mala suerte (ni siquiera el medio de transporte más seguro del mundo puede garantizar nada al cien por cien) – lo ocurrido con el Lion Air 610 y el Ethiopian Airlines 302, sin embargo, fue algo mucho menos evitable. La investigación del primer accidente resultó en nueve factores, pero yo los agruparía en dos: el fallo en el sensor del ángulo de ataque, y un conjunto de factores que pueden interpretarse como fallos del fabricante, en este caso Boeing (principalmente, que los pilotos no habían recibido formación para ese modelo ni habían sido informados de la existencia del MCAS, y que el MCAS recibía información de tan solo uno de los sensores de ángulo de ataque en vez de de los dos con los que cuenta el avión, entre otros). Eso lo convierte en relevante para una conversación general sobre ello, porque ya no se trata de un accidente desafortunado en el que no había nada que se pudiera haber hecho para prevenirlo. Esto resultó en una investigación que no llegó a dejar en tierra al MAX 8 antes de que tuviera lugar el segundo accidente (en el que hubo 157 víctimas, y que ocurrió por las mismas razones que el Lion Air), pero que después de este último acabó por paralizar el servicio del modelo hasta que concluyera una investigación más exaustiva de las causas de ambos accidentes. 

Downfall: The Case Agaist Boeing no es especialmente rompedora en sus formas ni artísticamente innovadora, es más bien un documental de Netflix normal y corriente, pero la importancia de lo que cuenta y la manera en la que lo hace, sin tener ningún problema en cargar contra dos titanes estadounidenses (la FAA, administración pública estadounidense encargada de regular el sector de la aviación del país, y Boeing, el segundo mayor fabricante de aeronaves del mundo y famoso en su momento por ser un referente en seguridad) hacen de él un documental mejor de lo que sería de otra manera. Deja en evidencia (como ya lo han hecho otros documentales estadounidenses que he visto recientemente) que hay ocasiones en las que la avaricia corporativa parece pisar todo lo demás, algo especialmente peligroso en sectores como este del que dependen tantas vidas. Una de las primeras cosas que se te dicen cuando empiezas en un trabajo que se precie de un ámbito de la aviación o el tráfico aéreo es que la seguridad va por encima de todo, que si en algún momento hay algo que no parece ser seguro se tira abajo el proyecto, propuesta o modelo; parece, por lo que tiene que contar este documental, que ese era el caso del Boeing antiguo pero que su fusión con McDonnell Douglas hizo que cambiaran mucho las cosas. Tanto Boeing como la FAA (quizás todavía más grave en este segundo caso porque se trata de una entidad pública) fallaron a la hora de hacer su trabajo y decidieron arriesgar en uno de los ámbitos de la tecnología moderna en los que es más peligroso hacerlo. El documental se centra acertadamente en detalles del caso que quizás sean más conocidos pero que son extremadamente relevantes, como el proceso de fusión anteriormente mencionado y la pobre actuación por parte de la FAA ya pasados los accidentes. Downfall sin duda habrá reforzado una falta de confianza en Boeing que ya empezó a haber en 2019, aunque es importante recordarle a la gente que no es bueno llevarse por el pánico y las teorías de la conspiración, y que la mayoría de los accidentes recientes de sus aeronaves no han sido causados por negligencias como la que estuvieron detrás de esos dos accidentes relacionados con el MCAS. Este tipo de documentales hay que verlos teniendo en cuenta que los aviones siguen siendo el medio de transporte más seguro; sí se debe, sin embargo, conocer lo que ha salido mal en el pasado. Un documental normal que trata un tema interesante. 

Reparto: -

Título en español: Caída en picado: El caso contra Boeing