Mission: Impossible – The Final Reckoning

31 de mayo de 2025

2025, 170'

Dirección: Christopher McQuarrie


El agente Ethan Hunt continúa su misión de impedir que Gabriel controle el tecnológicamente omnipotente programa de IA conocido como la Entidad.


Tom Cruise vuelve a darlo todo (literalmente) por nuestro entretenimiento. La franquicia de Mission: Impossible acaba con esta nueva entrega en la que Ethan Hunt se enfrenta de nuevo a lo que para cualquier otro sería una tarea abocada al desastre. The Final Reckoning parece ser consciente de la importancia de cerrar adecuadamente esta saga, y la propia película reflexiona en ocasiones sobre el peso de las anteriores. Parece también querer darnos lecciones dentro y fuera de la pantalla, tanto por la manera en la que trata el tema de la Inteligencia Artificial y sus consecuencias como por todo lo que ha hecho la franquicia (y en particular Tom Cruise) por defender el cine en las salas y remarcar la importancia de este arte. Ya solo por eso (y por lo impresionantes que son estas películas y lo mucho que uno disfruta viéndolas) entramos a The Final Reckoning con mucha esperanza. 

Esta última entrega de Mission: Impossible decepcionó a algunos en su paso por Cannes por no llegar al nivel de otras películas de la franquicia, y aunque veo las razones por lo que lo dijeron, siento que el poder de la película y la manera en la que cautiva a su público hace que uno se olvide de que quizás no sea el mejor cierre posible para una de las franquicias más grandes del cine moderno. A pesar de que sepamos que Ethan, como siempre, va a hacer posible su misión imposible, seguimos sintiendo esa tensión extrema en aquellas escenas que nos hacen dudar de si saldrá con vida de ellas. No importa que ya podamos imaginarnos su destino, el efecto sigue siendo el mismo, haciendo de esta película (y de todas las anteriores) una obra impresionante para la gran pantalla y el gran público, y consiguiendo exactamente lo que buscan despertar en el espectador. En más de una ocasión McQuarrie parece empujar de más, haciendo que Ethan sobreviva situaciones en las que la probabilidad de hacerlo es demasiado pequeña como para que nos resulte creíble (algo que no es nada nuevo en esta franquicia), pero de alguna manera consigue hacerlo de forma que no nos tire para atrás. Dead Reckoning cuenta, al igual que las películas anteriores, con un reparto estelar, pero no cabe duda de que la película es de Tom Cruise. Seguramente la última estrella de cine que tendremos, Cruise lo da todo y más en la que será su última interpretación como Ethan Hunt. Estamos ya acostumbrados a verle caer por precipicios y tirarse de aviones, pero sigue sorprendiéndonos en cada una de las entregas de la franquicia por su disposición a arriesgar su vida por este arte. Incluso en escenas que consideramos demasiado peligrosas como para que sean reales o no cuenten con un doble (en ese momento en el que Ethan cae en un paracaídas que arde en llamas estamos bastante seguros de que tiene que ser un doble o estar retocado digitalmente) Tom nos recuerda por qué es una superestrella, por qué puede afirmar que hace todas sus escenas de riesgo. Entendemos de nuevo cómo consiguió que el público volviera a los cines en masa no mucho después de la pandemia. Nos duele especialmente ver cómo acaba esta gran franquicia después de que se anunciara que la Academia introducirá el Oscar a diseño de acrobacias (stunt design) para las películas estrenadas a partir de 2027, quedando fuera la que sin duda es la saga que habría dominado en la categoría y la más meritoria para este premio (que debería tener algún tipo de versión honorífica tanto para Tom Cruise y su equipo como para Buster Keaton). Quizás estemos tentados a tener la esperanza de que Ethan Hunt vuelva, quizás por la demanda que habrá de sus películas, pero la manera en la que Dead Reckoning se ha centrado en cerrar la historia hace que esto sea algo improbable. 

Mission: Impossible no acaba de una forma estelar pero sí merecedora, dándonos una última vez una misión que realmente creemos imposible a pesar de que sepamos que para su protagonista no hay nada que resulte demasiado. No nos queda más que agradecer a Tom Cruise todo lo que ha hecho por su público, y recordarnos a nosotros mismos la suerte que tenemos de que siga siendo la estrella de cine que es. Una despedida triste pero satisfactoria. Hasta siempre, Ethan. 

Reparto: Tom Cruise, Hayley Atwell, Simon Pegg, Esai Morales, Pom Klementieff, Angela Bassett, Ving Rhames, Henry Czerny, Holt McCallany, Janet McTeer, Nick Offerman, Mariela Garriga, Hannah Waddingham, Tramell Tillman, Shea WhighamGreg Tarzan DavisCharles ParnellMark GatissRolf SaxonLucy TulugarjukVanessa KirbyRebecca Ferguson, Katy O'Brian, Stephen OyoungIndira VarmaAustin HaynesPasha D. LychnikoffTommie Earl Jenkins


Título en español: Misión: imposible: Sentencia final

The Phoenician Scheme

30 de mayo de 2025

2025, 102'

Dirección: Wes Anderson


El magnate Zsa-zsa Korda es un rico empresario europeo que se ve envuelto en una trama de espionaje junto a su hija Liesl, una monja con la que mantiene una relación difícil y a la quiere dejar el negocio familiar.


El Festival de Cannes ha acabado pero su presencia se empieza a sentir en las salas, haciendo de mi vuelta a ellas algo levemente poético. La nueva película de Wes Anderson se estrena al poco de su paso por Cannes, y no cabe duda que todo cinéfilo que se respete estará yendo a verla. En The Phoenician Scheme nos encontramos al Wes de siempre, sus mismos planos, colores y estilos. También nos encontramos con un reparto lleno de nombres conocidos y de alto nivel, algo que empieza a ser ya característico de las películas de Anderson y que habla muy bien del arte que hace, porque no es fácil conseguir tal cantidad de talento sin que el coste de producción de la película se dispare. Todo en las películas de Wes es estéticamente agradable, incluso los subtítulos cuando se ve en versión original, en los que se nota que ha tenido mucho que decir el equipo de la película y que en ocasiones se presentan de una manera original y muy acorde al estilo de los planos que vemos en pantalla. Lo interesante que es visualmente no hace que nos pase desapercibido que no está entre las mejores obras de su director, y que quizás no sea tan memorable como otras, pero aún así no defrauda ni un poco, recordándonos por qué Wes Anderson está entre los directores más respetados del cine contemporáneo. Una buena vuelta a la vida real después de descubrir el festival en el que esta película se proyectó por primera vez. 

Reparto: Benicio del Toro, Mia Threapleton, Michael Cera, Tom Hanks, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Jeffrey Wright, Richard Ayoade, Rupert Friend, Hope Davis, Bill Murray, Bryan Cranston, Riz Ahmed, Charlotte Gainsbourg, Mathieu Amalric, Antonia Desplat, Maximilian Mauff, Jaime Ferkic, Aysha Joy Samuel, Mohamed Chahrour, Imad Mardnli, Imke Büchel, Sabine Hollweck, Tonio Arango, Kit Rakusen, Hector Bateman-Harden, Milo James, Stéphane Bak, Philipp Droste, Truman Hanks, Steve Park, Scott Shepherd, Willem Dafoe, F. Murray Abraham, Carmen-Maja Antoni, Mattia Moreno Leonidas, Alexandra Wysoczanska, Shabnam Kohestani, Thuli Wolf, Jenny Behnke


Título en español: La trama fenicia

Duck Soup

26 de mayo de 2025

1933, 69'

Dirección: Leo McCarey


La República Democrática de Freedonia, un pequeño país centroeuropeo, a cuyo frente se encuentra el muy liberal señor Rufus T. Firefly, se ve amenazada por la dictadura de Sylvania, país de vieja y reconocida solvencia como agresor. Dos espías de prestigio, Chicolini y Pinky, sirven a Sylvania, lo que no impide que acaben siendo ministros del ahora ya excelentísimo Firefly.


La vuelta al mundo real después de la experiencia tan mágica que ha sido Cannes no es del todo sencilla, así que había que acompañarla de una película divertida cuyo tono cómico no consigue del todo contrarrestar lo triste que resulta que ahora no se reproduzca antes de la obra ese pequeño vídeo con el logo de la Palma del festival francés. Los hermanos Marx no tardan en hacer que me olvide de que ya no estoy en las salas del Palais, distrayéndome con una película llena de gags típicos de la época y que resulta terriblemente divertida sin ningún esfuerzo aparente. Duck Soup está llena de pequeñas bromas tan seguidas que parecen no dar un respiro al que ve la película, recordando mucho a las formas del cine mudo a pesar de que esta obra sea ya sonora. Unos genios en su arte, que saben perfectamente cómo utilizar su cuerpo para la comedia y darle una buena obra a su público. Con razón ha sobrevivido al paso del tiempo. 

Reparto: Groucho Marx, Harpo Marx, Chico Marx, Zeppo Marx, Margaret Dumont, Louis Calhern, Raquel Torres, Edgar Kennedy, Dennis O'Keefe


Título en español: Sopa de ganso

The Mastermind

24 de mayo de 2025

2025, 110'

Dirección: Kelly Reichardt


1970. En un tranquilo rincón de Massachusetts, JB Mooney, un carpintero en paro, se convierte en un ladrón de arte y organiza un audaz atraco. Mooney y dos cómplices entran en un museo a plena luz del día y roban cuatro cuadros. Pero conservar las obras resultará más difícil que robarlas y Mooney se verá obligado a vivir como un fugitivo.


Tristemente Cannes se acaba, y mi despedida del festival es en la sala Buñuel con la catorceava película en tres días. El pequeño vídeo introductorio provoca esta vez un aplauso especialmente fuerte, sabiendo todos nosotros que será la última vez que veamos esos escalones rojos que dan paso al impresionante logo del Festival de Cannes. Ha cuadrado que mi cierre en el festival es con la segunda película que descubro en la ciudad francesa protagonizada por Josh O'Connor después de haberme decepcionado ligeramente The History of Sound, y dado que The Mastermind venía con críticas más bien mediocres o malas, estaba preparada para encontrarme con algo que tampoco me convenciera demasiado. Mis expectativas no han estado demasiado alejadas de la realidad. Un buen reparto se junta para llevar a la pantalla una película que al principio resulta curiosa y que no tarda en volverse dramática, pero que no parece tener suficiente gancho como para llamar nuestra atención más allá de sus buenas interpretaciones. La fotografía es en ocasiones cuestionable, sin duda una elección que convencerá a algunos y distraerá a otros muchos (me incluyo en este último grupo), no tanto por ese extraño efecto en las escenas diurnas en las que casi parece que la lente de la cámara está sucia sino sobretodo porque en las escenas oscuras o nocturnas uno apenas puede ver qué está ocurriendo en la pantalla. Quiero darle el beneficio de la duda a la película, pensar que quizás haya sido un problema del proyector del Debussy después de que esa misma mañana Cannes sufriera un gran apagón del que el Palais salió solo por disponer de generadores, pero hablar posteriormente con gente que la había visto en otros teatros confirma mis temores de que era cosa de la película y no de la sala. The Mastermind justifica las críticas que dejaban ver que no es particularmente memorable, pero no por ello mancha la experiencia de un Festival de Cannes que ha sido único, mágico y en muchas ocasiones agotador (pero que sin duda ha merecido la pena). Es una pena tener que despedirme de él, pero me llevo conmigo todo lo bueno que me ha regalado y las películas que me ha permitido descubrir. Ha sido una suerte poder pisar teatros en los que se ha hecho historia y ver la luz de sus proyectores. 

Reparto: Josh O'Connor, Alana Haim, Hope Davis, Bill Camp, John Magaro, Gaby Hoffmann, Rhenzy Feliz, Cole Doman, Ryan Homchick, Steven Terry Walker, Jean Zarzour, Angel Kerns, D.J. Stroud, Wilson Conkwright, Sterling Thompson, Farrah Rawlings, Robert Gerding, Barry Mulholland, Alexis Nichole Neuenschwander, William Cross, Avery Deutsch, Tom Cline, Cliff Cash, John W. Harden, Richard Ingle, James M Daria, Gregory M. Knight, Brian D. Schroeder, Kevin W. Shiveley, Matthew Maher, Eli Gelb, Juan Carlos Hernández, Margot Anderson-Song, Katie Hubbard, Jenny McManus, Ming Wang

Alpha

24 de mayo de 2025

2025, 128'

Dirección: Julia Ducournau


Alpha es una problemática niña de 13 años que vive con su madre soltera. Su mundo se derrumbará el día que vuelve del colegio con un tatuaje en el brazo.


Un desmallo en la premiere de Alpha despertaba nuestra curiosidad, conociendo ya las particularidades de la directora que hace cuatro años llevó Titane a Cannes y recibió la Palma de Oro por ella. Esta vez su directora opta por presentarnos la historia de una joven que sin pensarlo demasiado se ha hecho un tatuaje bajo circunstancias cuestionables, y que además debe lidiar con la repentina aparición de su tío en su casa, al que su madre cuida por estar pasando una misteriosa y aterradora enfermedad. Ducournau coge herramientas que ya había utilizado en su debut en Cannes para contar esta historia que parece ser una alegoría de la crisis del SIDA, pero que parece sabernos a bastante poco en comparación con la ya rompedora y magnífica Titane que pasó por estas mismas salas en 2021. Aquí no tenemos a una mujer hecha de titanio, pero sí a enfermos que se convierten en mármol. No está claro si Ducournau intenta hacer de Alpha una reivindicación frente al estigma del SIDA o de las drogas, pero de ser así se queda en un intento débil que no parece del todo fructífero. Después de haber sido de alguna manera rompedora con la película que le ganó la Palma de Oro vuelve ahora al mismo festival con una nueva obra en la que parece quedarse en ese mismo hueco que ella inventó para sí misma, que funcionó de maravilla con Titane pero que ahora nos resulta repetitivo y nos deja con ganas de que su nueva película hubiera sido más de lo que acaba siendo. Una cierta decepción en el último día del festival que no podía pillarme demasiado desprevenida teniendo en cuenta lo que ya se había hablado de ella a lo largo de su paso por estas salas. 

Reparto: Mélissa Boros, Tahar RahimGolshifteh FarahaniEmma MackeyFinnegan Oldfield, Jean-Charles Clichet, Louai El Amrousy, Christophe Perez, Ambrine Trigo Ouaked, Fabien Giameluca, Ninon Le Henry, Rose Harlean

El agente secreto

24 de mayo de 2025

2025, 158'

Dirección: Kleber Mendoça Filho


En 1977, durante la dictadura militar brasileña, Marcelo, un profesor que huye de un pasado turbulento, regresa huyendo a la ciudad de Recife, donde espera construir una nueva vida y reencontrarse con su hijo. Pero pronto se da cuenta de que la ciudad está lejos de ser el refugio que busca, que las fuerzas gubernamentales le persiguen y las amenazas de muerte se ciernen sobre él.


Después de la tremenda proyección de Sirât volvemos a hacer cola frente al mismo Debussy mientras el apagón sigue llenando la ciudad de incertidumbre, librándose la zona del Palais de ella por los generadores que permiten que siga funcionando. Todo mi respeto va a los trabajadores de este festival en el que tan solo cinco minutos de retraso pueden suponer un problema y que han podido sobrellevar una situación como esta apenas unas horas antes de la entrega de premios. En medio del caos y todavía sin haber procesado la película anterior nos metemos en El agente secreto, que le acabaría dando el premio al mejor director a Kebler Mendoça Filho. Del director brasileño ya conocía Retratos fantasma, que pasó por la SEMINCI hace unos años, pero que no se parece tanto a esta nueva película. Sus personajes son fuertes y en ocasiones icónicos (Doña Sebastiana está entre lo mejor del largometraje), y es capaz de tomar la importancia del tema que trata, con todas sus implicaciones sociales y políticas, y hacer de ella una historia fuerte que está muy bien llevada a la pantalla. Recibirá inevitablemente comparaciones con Aún estoy aquí por tratar temas similares y por ser ambas películas brasileñas que se han estrenado con un año de diferencia, pero los tonos de las películas son muy distintos (y también sus escalas). El agente secreto es tan humana como la película de Walter Salles, pero no se queda tan solo en las intimidades de una familia, sino que adopta un tono más espectacular en ocasiones. La duración del metraje, que roza las dos horas y cuarenta minutos, quizás no nos entusiasme a los que la vemos en el contexto de un festival frenético pero puede que sea menos aparente para aquellos que la vayan a descubrir en otro tipo de salas. Una película que camina a hombros de la fuerza de sus personajes y la calidad de sus actores, guiada por un director que ya sabíamos que era capaz de crear rgandes obras. Somos afortunados de verla en la pantalla del Debussy, en el festival de Cannes y ajenos, durante poco más de una hora y media, al apagón que continúa al otro lado de las paredes del teatro. 

Reparto: Wagner Moura, Gabriel Leone, Udo Kier, Maria Fernanda Cândido, Hermila Guedes, Thomas Aquino, Isabél Zuaa, Alice Carvalho, Suzy Lopes, Rubens Santos, João Vitor Silva, Buda Lira, Roney Villela, Luciano Chirolli, Igor de Araújo, Laura Lufési, Geane Albuquerque, Tânia Maria, Robério Diógenes, Jimmy Astley, Italo Martins Santos


Título en portugués: O Agente Secreto


Título en inglés: The Secret Agent

Sirât

24 de mayo de 2025

2025, 115'

Dirección: Oliver Laxe


Un hombre y su hijo llegan a una rave perdida en medio de las montañas del sur de Marruecos. Buscan a Mar, su hija y hermana, desaparecida hace meses en una de esas fiestas sin amanecer. Reparten su foto una y otra vez rodeados de música electrónica y un tipo de libertad que desconocen. Allí deciden seguir a un grupo de raveros en la búsqueda de una última fiesta que se celebrará en el desierto, donde esperan encontrar a la joven desaparecida.


El último día en el festival de Cannes empieza en el Debussy a las ocho y media de la mañana con una de las dos películas españolas que están en competición en la sección oficial. Sirât llega a las salas españolas dos semanas después de su paso por el festival de la Costa Azul, así que esta reseña será apta para los muchos que ya la hayan visto. Para los que no, pido que dejen de leer y hagan todo lo posible para llegar a la última película de Laxe sin saber nada de ella. Es así como la vivimos en el festival, y es esa la mejor experiencia que puede brindarle a su público. Una película a la es mucho mejor ir no solo sin conocer sus giros argumentales, sino sin saber demasiado sobre su tono. 

Nos sentamos en nuestras butacas, en un teatro completamente lleno, para ponernos en manos de Oliver Laxe. Hacemos un ejercicio de confianza ciega en el director y dejamos que nos lleve en una aventura que solo él conoce. Laxe, un brillante artista, es consciente de que tiene nuestra confianza y del poder que eso le otorga. Y sin duda lo usa al máximo. Sirât empieza ya con fuerza, tanto en sus imágenes como en su banda sonora, metiéndonos de lleno en una rave de la que sus protagonistas no tardarán en salir. Nos encontramos a un Sergi López que va en busca de su hija con la compañía de su hijo menor, encontrando a un grupo de raveros que les llena de esperanza al mencionar que hay una segunda fiesta donde quizás puedan encontrarla. Lo que sigue es lo que creemos que va a ser la película: una aventura por el desierto, un viaje complejo a lo largo del cual nuestros personajes se conocen, conversan y entablan una cierta relación. Vemos el contraste entre el Luis que interpreta el gran Sergi López, un hombre muy español y muy normal pero no por ello poco profundo, y el grupo de jóvenes cuyas personalidades parecen ser todo lo contrario. Esteban, su hijo, juega con la perra de cuando en cuando. Comparten experiencias, hablan de la familia y se trenzan el pelo. Racionan la comida, empujan furgonetas. Estamos viendo una road movie dramática. Las manos de Oliver Laxe nos sujetan, habiendo confiado nosotros en ellas y creyendo conocer el camino por el que nos van a llevar. Y de repente, de la nada, nos sueltan al abismo. 

Decía Joan Didion en su primera página del maravilloso El año del pensamiento mágico: "La vida cambia en un instante. Un instante normal". La razón por la que la mayoría de tragedias son eso, trágicas, es porque pasan de la nada, porque ocurren cuando uno cree que nada puede ocurrir. Los gritos de Esteban nos ponen en alerta mientras vemos que la furgoneta en la que jugaba con su perra empieza a ir hacia atrás, movimiento antinatural, inesperado. Luis grita que tire del freno mientras nosotros tratamos de procesar lo que ocurre, pero en cuestión de segundos la furgoneta ha caído a un abismo muy parecido a aquel al el que nos ha lanzado Laxe junto a Esteban. El público está tan en shock como Luis, y se escucha en el Debussy un grito ahogado compartido entre los 1055 acreditados que hemos entrado en el teatro confiando en Laxe, poder del cual el director ha abusado de la manera más brutal y magistral posible. Tardamos demasiado en entender, en procesar lo que ha ocurrido, pero sabemos en ese momento que Sirât acaba de elevarse a mucho más de lo que ya era. La genialidad de la película y de esos giros recaen precisamente en que no hay nada que te prepare para ellos. Tal y como ocurre en la vida real, no te suelta pistas graduales y claras para que te mentalices del trauma que estás a punto de presenciar. ¿Cómo vamos a confiar ahora en Laxe? ¿Cómo va a poder el gran director franco-gallego seguir con la película después de una escena así? Lo tiene muy difícil, pero de alguna manera parece retomar la calma sin caer en la trampa de ignorar aquello tan brutal que nos ha mostrado. Se menciona en el guion que Luis está en shock, que lo peor vendrá después. Quizás nos pase a nosotros lo mismo, quizás por eso podemos seguir con Sirât sin llegar a asimilar del todo lo que nos ha hecho sentir. La aventura sigue, esta vez sin Esteban, y nosotros seguimos con ella pero esta vez mucho más fascinados, intrigados y horrorizados. Aparecen las drogas, nuestros personajes bailan. Un impresionante desierto les rodea, esta vez ya lejos de los acantilados que nos pusieron los pelos de punta no mucho antes. Laxe sigue teniendo poder sobre nosotros, quizás todavía más de lo que ya tenía, y aprovecha que volvemos a confiar en él (y en que nos lleve por un camino conocido y seguro) para rompernos de nuevo. Otro shock, otro trauma. Otro instante de los que hablaba Didion. Unas minas ocultas bajo la arena hacen que otro de nuestros personaje explote de la nada, seguido poco después de un segundo ravero que, en su shock y desesperación, corre al lugar de la tragedia. Laxe lo ha vuelto a hacer, nos ha pillado desprevenidos de nuevo. ¿Cómo es esto posible, acaso no hemos aprendido ya? Estamos en territorio inexplorado. Nos encontramos, como ellos que están de pie en un campo de minas, en una película que puede explotar en cualquier momento. Sirât ya ha demostrado su magistralidad, nosotros estamos tensos en las butacas del Debussy y Oliver Laxe sigue manejando unos hilos que no podemos ver. 

La película que nos ha roto sigue, todavía le queda media hora, y ahora estamos preparados. Vemos la tensión y entendemos la situación en la que se encuentran nuestros personajes. Ni siquiera un apagón en toda la ciudad de Cannes, que paró las proyecciones de repente y obligó al festival a utilizar generadores en la zona del Palais, llevando a que la película parara durante quince minutos, hace que se nos vaya esa tensión del cuerpo. Aquellos que quedan de lo que era nuestro grupo de protagonistas intenta lo que puede para salir de la que es una muerte asegurada. Deja avanzar a sus furgonetas vacías para encontrar un recorrido libre de minas, confirmando tan solo que las trampas mortales pueden estar en cualquier parte. No parece haber ningún resquicio de esperanza, así que es Luis el que toma la iniciativa, todavía en shock (igual que nosotros) y sin importarle demasiado la idea de morir. A él ya se le ha olvidado la razón de su viaje, la búsqueda de su hija mayor, y a nosotros también. Cruza caminando hacia unas rocas cercanas, y mientras lo observamos nos sentimos tentados a creer que no va a pasar nada, que siendo el protagonista no podría volar en mil pedazos de esa manera, que no podría acabar así la película. ¿Pero no sería eso confiar demasiado en Laxe, que ya ha jugado con nosotros en dos ocasiones? Si hay algo claro en Sirât es que nada está garantizado, así que nuestra tensión aumenta. Luis llega sano y salvo a su destino, tras lo cual uno de los raveros lo sigue corriendo mientras llama su nombre. Pisa sobre el mismo camino que ha marcado Luis sobre la arena, pero nosotros ya desconfiamos de la película, de Laxe y hasta de la electricidad que permite la proyección del Debussy. (Pensándolo bien, quizás ese apagón repentino haya sido la mejor manera de vivir esta película). La escena es larga, la cámara sigue su rostro mientras corre y llama a Luis, y cuanto más dura más juega con nosotros. Dándonos esperanza, o miedo, o ya quién sabe qué tipo de sentimiento después de todo el shock que llevamos dentro. Una espectacular banda sonora acompaña a una escena así de sufrida. Para los que creían que corrían (ellos y el personaje) sobre seguro, Sirât nos da malas noticias y hace explotar otra mina más. Una muerte truculenta de nuevo, recordándonos que en la película (y en la vida) no hay garantías. Ya no nos fiamos de nada. Nuestros últimos dos personajes cruzan para encontrarse con Luis sin saber si conseguirán llegar hasta él, y cuando por fin lo consiguen sin que una nueva mina explote no sentimos euforia ni alegría, porque al igual que Luis seguimos un poco en shock. Los tres protagonistas que nos quedan de los siete que fueron tiempo atrás acaban en un tren, habiendo olvidado ya la razón de su travesía y la rave a la que esperaban llegar. Todo lo que parecía relevante en la primera mitad de la película (la búsqueda de esa hija desaparecida, esa Tercera Guerra Mundial de la que se habla en la radio y que no llegamos a ver) ha quedado olvidado. El Sirât de Oliver Laxe nos ha roto, ha jugado con nosotros y consigue un enorme aplauso de un público traumatizado que llena el Debussy de Cannes. 

Hay mucho en la película que queda en un segundo plano tanto en la pantalla como en nuestras mentes, y mucho contexto en el que quizás no reparemos cuando estamos demasiado ocupados procesando otras cosas. Sirât parece tener lugar fuera del espacio y del tiempo, al margen de la realidad. Escuchamos fragmentos de lo que está ocurriendo en el mundo, de guerras y conflictos, pero no parecen llegar a la burbuja de la rave en la que nos encontramos al principio ni la truculenta aventura en la que nos embarcamos más adelante. La película viene, además, acompañada de una brutal banda sonora que eleva todavía más los momentos dramáticos de la historia y de unas imágenes impresionantes de los lugares por los que pasa el grupo, haciendo de la obra una belleza visual aparte del efecto que tienen en nosotros los eventos que nos relata. Estoy segura de que incluso si se ve sabiendo algo sobre ella se reconoce igualmente que es una película fantástica, pero no me cabe ninguna duda de que la mejor manera de vivirla es yendo a ciegas. La experiencia es totalmente distinta cuando conoces (o crees conocer) algo de la obra que cuando llegas completamente vacío, entregándote a un director que va a jugar contigo de la mejor de las maneras. Te hace confiar y creer que tienes control hasta que te lo arrebata, haciendo de Sirât una obra interesantísima. La obra te rompe en más de una ocasión, y ha sido particularmente poético que haya coincidido ese apagón durante su proyección porque resultó ser todavía una manera más de descolocar al público, rompiendo la cuarta pared de manera completamente accidental y en una experiencia que solo vivimos aquellos que la vimos en el Debussy a las ocho y media de la mañana en el último día del Festival de Cannes. Sirât no se va de tu mente incluso cuando acaba y sigues con tu vida (y las siguientes proyecciones del día), quizás porque todavía nos lleve tiempo procesar todo lo que hemos visto. Una gran obra dirigida por un artista que sabe qué hacer cuando confiamos en él, que no tiene miedo a jugar con su público de la manera más cruel e inesperada posible. Laxe se supera en su última película, y deja el listón muy alto (quizás demasiado) para lo que nos quiera ofrecer a continuación. 

Reparto: Sergi López, Bruno Núñez, Richard Bellamyun, Stefania Gadda, Joshua Liam Herderson, Tonin Javier, Jade Ouki

Love on Trial

23 de mayo de 2025

2025, 124'

Dirección: Koji Fukada


Mai, una estrella emergente del J-Pop, está a punto de tener su gran oportunidad cuando se enamora inesperadamente. Pero en una industria traicionera en la que las jóvenes cantantes deben mantener una imagen de pureza intachable, el amor está prohibido. Cuando su relación sale a la luz, la agencia de Mai toma medidas drásticas y lleva a la pareja a los tribunales por la cláusula de "no amor" de su contrato, lo que convierte su vida en un caos.


Love on Trial fue una decisión de última hora para el segundo día de Cannes, que en principio acabaría con The Chronology of Water pero que se ofrecía a añadir una película más. A pesar de que no me haya disgustado tanto como a muchos (la curva de puntuaciones de Letterboxd no es muy prometedora), he de admitir que se queda más en potencial que en resultado. El tema que presenta es muy interesante: la cultura del pop asiático (aunque el más conocido sea el k-pop, el coreano, este se centra en el japonés, pero que parece tener dinámicas similares), las relaciones románticas al mismo tiempo que se preserva la ilusión de las parasociales por parte de los fans, y la presión que sufren las idols. Todo lo que cuenta Love on Trial es llamativo y la historia se desarrolla como debe, y quizás lo que más rabia dé de verla es notar el potencial que parece tener de ser una gran película pero que pierde por el camino. Aún así, dado que el tema en el que se centra me resulta enormemente interesante, la veo con mejores ojos que otros a los que quizás no les llame tanto. Fama, explotación femenina, sexualización, infantilización y relaciones parasociales, todo ello intensificado por una cultura que, en vez de luchar contra ello, se apoya en su existencia y la explota. Un interesante retrato de una realidad al que solo le hace falta refinar su aspecto artístico. 

Reparto: Kyoko Saito, Yuki Kura, Kenjiro Tsuda, Erika Karata

The Chronology of Water

23 de mayo de 2025

2025, 128'

Dirección: Kristen Stewart


La escritora Lidia Yuknavitch encontró la salvación, tras una infancia y juventud marcados por los abusos y adicciones, en la literatura y la natación y acabó convirtiéndose en una exitosa maestra, madre y escritora.


Está siendo un buen Cannes para los que en nuestra adolescencia fuimos fans de Twilight. Después de que Robert Pattinson se pasara por el festival para el estreno de Die My Love, Kristen Stewart trae su debut como directora y se gana a los críticos (y al resto del público). Después de su ascenso a la fama con la icónica saga de vampiros que revolucionó a toda una generación de adolescentes, Stewart no ha hecho más que recordar a aquellos señores que criticaban esas películas románticas (y la manera en la que Bella Swan parecía tener una única expresión facial independientemente de la circunstancia en la que se encontrara) que es capaz de actuar en películas de gran calidad y dar interpretaciones excepcionales, como aquella que nos regaló en Spencer en el papel de Diana de Gales, por la cual recibió una nominación de la Academia en la categoría de actriz principal. Después de establecer lo buena que es como actriz ha optado por aventurarse en el mundo de la dirección, siendo The Chronology of Water su debut en este rol. No es fácil que un buen actor se convierta en director y haga cine realmente bueno. Quizás el mejor ejemplo de un éxito actual en esto es el de Jesse Eisenberg, pero sin duda son casos puntuales. Este año en Cannes hay, curiosamente, tres debuts en dirección de actores reconocidos: Eleanor The Great dirigida por Scarlett Johansson, Urchin dirigida por Harris Dickinson, y esta obra de Kristen Stewart. La presión era significativa pero las expectativas no estaban demasiado altas. Stewart, sin embargo, nos ha demostrado que no deberíamos haberla subestimado solo por ser actriz antes que directora. 

Some movies are shot. This one was directed” (“Algunas películas son rodadas. Esta fue dirigida”). Con estas espectaculares palabras abría David Ehrlich su reseña de The Chronology of Water, poniéndonos a todos en alerta y haciendo que se nos erizara levemente la piel. Stewart estaba a punto de darnos algo que no esperábamos de ella, una actriz que a pesar de haber demostrado su talento en el pasado nunca había ocupado la silla del director en un largometraje y que para algunos todavía arrastraba la imagen de Bella Swan y su cara de apatía frente a un Edward Cullen que revolucionó a las masas de entre once y dieciocho años. La actriz (ahora directora) arriesga con su nueva película y nos lo da todo, desde una fotografía bellísima (quizás influida por su decisión de rodar en 16mm) hasta una representación real de la feminidad que pasa por una sangre de regla que es realmente sangre de regla, no ese sospechoso líquido rojo que tanto usan los directores masculinos que realmente creen que es eso con lo que se encuentran todos los meses aquellas que menstruamos. Pero es que, por encima de todo, lo que destaca de The Chronology of Water es su excepcional dirección, tan brillante que justifica sobradamente las palabras de David Ehrlich, un crítico que a pesar de amar el cine, no escribe frases como esa a la ligera. Stewart sabe colocar su cámara de una manera que parece casi innata, haciendo que en ocasiones esa magnífica dirección sea lo único en lo que nos podemos centrar. No opta por depender solo de eso, sin embargo, colocando en nuestra pantalla también a un personaje tan complejo como imperfecto, y tratando a través de ella temas verdaderamente complejos y oscuros sin caer en clichés. Su trabajo con Imogen Poots, que protagoniza la película, ha dado sus frutos, porque la representación de Lidia es tan excepcional que en ocasiones casi supera a esa impresionante dirección a la que las alabanzas de uno siempre parecen volver. Una historia cruda, femenina, compleja y en ocasiones oscura, narrada a través de los ojos de una directora que parece muy experimentada pero que ha aprendido tan solo estando frente a la cámara y no tanto detrás de ella. Stewart desafía todo lo que se esperaba de ella, el molde en el que estaba colocada y esa imagen de actriz de Twilight que algunos no han olvidado todavía.  The Chronology of Water nos demuestra que es capaz de hacerlo todo, y que es sin duda merecedora de todos los reconocimientos que podrían llegarle por esta obra. David Ehrlich tenía razón, esta película es dirigida. No nos queda más que agradecer a Stewart por ello, y disculparnos por haber dudado en algún momento de su potencial. 

Reparto: Imogen Poots, Thora Birch, James Belushi, Tom Sturridge, Earl Cave, Charlie Carrick, Michael Epp, Kim Gordon, Susannah Flood, Jeremy Ang Jones, Anna Wittowsky, Eleanor HahnGeorgie DettmerAnton LytvynovAlina LytvynovaTetiana Lytvynova

Woman and Child

23 de mayo de 2025

2025, 131'

Dirección: Saeed Roustaee


Mahnaz, una enfermera viuda de 40 años, tiene que lidiar con su rebelde hijo, Aliyar, quien ha sido expulsado de la escuela. Las tensiones familiares alcanzan su punto álgido durante la ceremonia de compromiso con su nuevo novio, Hamid, y ocurre un trágico accidente. Tras el incidente, Mahnaz se verá obligada a afrontar la traición y la pérdida, y a embarcarse en una búsqueda de justicia.


El cine iraní casi nunca me defrauda, así que me quedo en el Palais des Festivals para volver a entrar en el Lumière después de haber estado allí para Resurrection, esta vez preparada para ver una película de la que no sé nada más que su nacionalidad. Esta vez es en el patio de butacas en vez de en el palco, así que tengo a mi lado esa fila frente a la cual hay un espacio más grande y en la que se coloca el equipo de una película cuando van a su estreno y recibirán una ovación al finalizar. Woman and Child, además, es más que merecedora de verla en un espacio tan especial como ese. Tiene ese toque tan real y crudo que es ya característico del cine iraní, y lo acompaña con una excepcional interpretación por parte de Parinaz Izadyar en el papel de Mahnaz, madre del Aliyar, la cual se ve en una situación extremadamente complicada y emocionalmente agotadora. Woman and Child es un relato de familias, de mujeres y de madres. Una obra en la que destacan sus interpretaciones y las emociones de sus personajes. Su historia es ya de por sí compleja y difícil, pero es en los rostros de Mahnaz y sus dos hijos donde encontramos la fuerza de la película. Quizás haya pasado más desapercibida entre todos los títulos llamativos del festival, pero ha resultado ser un magnífico descubrimiento. 

Reparto: Parinaz Izadyar, Peyman Moaadi, Soha Niasati, Hassan Poorshirazi, Fereshteh Sadr Orafai, Maziar Seyedi, Sahar Goldoost, Arshida Dorostkar, Javad Pourheidari, Mansour Nasiri


Título en farsi: Zan o Bacheh

Resurrection

23 de mayo de 2025

2025, 160'

Dirección: Bi Gan


En un mundo donde los humanos han perdido la capacidad de soñar, una mujer descubre un ser misterioso capaz aún de experimentarlos. Ella consigue adentrarse en sus sueños en busca de la verdad...


Desde que el grupo de WhatsApp de los acreditados en Cannes empezó a hacer sus predicciones de películas que formarían parte del festival, se estuvo repitiendo el nombre de Bi Gan. Al no ser anunciada Resurrection en la primera publicación de la sección oficial muchos de los futuros asistentes se echaron las manos a la cabeza, pero no se perdió la esperanza ni por un momento. No es racional creer en estas cosas, pero decido pensar que Bi Gan estuvo en Cannes este año porque los jóvenes cinéfilos que íbamos al festival lo manifestamos, pasando a formar parte de la sección oficial en competición meros días antes de que se diera a conocer el horario de las proyecciones. Admito que yo, a diferencia de mis compañeros, no conocía nada del director chino que tanto ha revolucionado en el festival. Tampoco tenía la intención de ver la película en un principio únicamente porque sus dos horas y media hacían difícil cuadrarla con otras proyecciones, pero cuando surgió la oportunidad de verla en mi segundo día nada menos que en el Grand Théâtre Lumière, no tuve que pensármelo mucho aunque fuera solo por su ubicación. Después de haber visto seis películas en Les Arcades el día anterior, y a pesar de lo positiva que fue esa experiencia, entrar en el Lumière es lo que le recuerda realmente a uno la relevancia del sitio en el que se encuentra, los momentos históricos que han presenciado esas butacas. Se respira Cannes en el aire, se respira cine. La fina tela que cubre la pantalla se va abriendo mientras se proyecta esa secuencia introductoria de Cannes que acaba con la palma de oro, y empieza la película despertando en mí mucha curiosidad y ganas de saber por qué mis compañeros estuvieron deseando que se añadiera al festival hasta el último momento. 
Sophie Monks Kaufman escribió, como titular de su reseña para IndieWire: “Is this an endurance test or imaginative, boundary-defying cinema? You decide!” (“¿Es esto una prueba de resistencia o cine imaginativo que desafía los límites? ¡Tú decides!”). No se me ocurre mejor manera de describir una obra como Resurrection. Verla a las ocho y media de la mañana, teniendo en cuenta el cansancio del día anterior, sin duda fue una decisión más que cuestionable (y le recomendaría a cualquiera que tenga pensado darle una oportunidad que lo haga a una hora buena y sin mucho cansancio encima), pero quizás fue precisamente eso lo que le añadió un algo particular a la experiencia. Quizás sea en algún sentido como leer a Proust, terriblemente denso pero aún así satisfactorio. Lo que tenemos claro todos los que la hemos visto es que no entendimos nada, que no sabemos de qué va la película. Es posible que aquellos que la vean fuera del contexto de un festival entiendan más que nosotros, pero tampoco parece que entender sea lo más importante de la última obra de Bi Gan. A nivel artístico y visual, es toda una delicia. Experimenta con todo lo que tiene a mano, haciendo parte de la obra una película muda o regalándote planos y secuencias particulares que hacen que te enamores de ella a pesar de no entender del todo bien lo que está ocurriendo. Una oda al cine en muchas ocasiones, con intertítulos creativos que en ocasiones parecen incluso romper la cuarta pared cuando te dicen “At this moment, you are in front of the silver screen” (“En este momento, estás frente a la gran pantalla”). Es también, y como bien resaltaba IndieWire, toda una prueba de aguante. Densa y difícil de ver, muy larga, y seguramente no apta para un público que no esté acostumbrado a ver cine. Aquellos que estemos dispuestos a una experiencia como esa seremos recompensados con la satisfacción de haber visto una muy buena obra a pesar de no haber entendido todo de ella – y quizás con el deseo de haber podido descubrirla en un horario menos sufrido que ese en el que se proyectaba en el Lumière. Resurrection acaba con otra oda al cine, con una bellísima imagen de un teatro y su público, y llevándonos poco a poco a unos créditos que son tan bellos como la película en sí, y durante los cuales podemos mirar a nuestro alrededor para ver el teatro en el que nos encontramos y recordar una vez más a todos los grandes que se han sentado en las mismas butacas en las que ahora nos encontramos. Resurrection no será para todos y es bastante posible que tenga la mayor cantidad de gente que se fue de la sala a mitad de la proyección (o al poco de empezar), pero para aquellos que quedamos nos deja una sensación satisfactoria. No habremos entendido mucho de ella, pero su belleza es innegable y su densidad esconde una gran calidad. Tan solo queda recordar a aquellos que irán a verla cuando se estrene que deben hacerlo con poco cansancio y en un horario adecuado, preparándose para lo denso y particular de la nueva obra de Bi Gan. 

Reparto: Shu Qi, Jackson Yee, Mark Chao, Li Gengxi, Hao Lei, Zhang Yi, Dong Zijian, Lee Hong-Chi, Meng Xia

Eddington

22 de mayo de 2025

2025, 148'

Dirección: Ari Aster


Mayo de 2020. En un viaje por carretera, una pareja se queda atrapada en Eddington, un pequeño pueblo de Nuevo México durante la pandemia. Inicialmente son bien acogidos, pero todo da un giro siniestro al caer la noche. El enfrentamiento entre el sheriff y el alcalde desata el caos cuando los vecinos se enfrentan entre sí.


La sexta y última película del primer día en Cannes ha sido la última obra de Ari Aster, el cual dividió a su público la última vez que lo vimos en pantalla con Beau is Afraid. Estoy segura de que Eddington hará lo mismo cuando se estrene en salas, y es posible que aquellos a los que no les gustara Beau is Afraid tampoco les convenza la última película de su director. Teniendo en cuenta lo que me gustó a mí la última obra en la que tenía a Joaquin Phoenix como protagonista, no es del todo inesperado que Eddington haya resultado ser una de mis películas favoritas de Cannes. Se nos vendió como un western sobre la pandemia, ambientado en 2020, y ninguno de nosotros entendió del todo qué significaba eso, pero una vez que la ves descubres que tenían toda la razón: Eddington es un western sobre el coronavirus. Lo tiene todo, desde las americanadas más americanas hasta los pequeños detalles de 2020. Y es que entiende a la perfección la segunda cosa más relevante de ese año: TikTok. Histeria colectiva, falta de información (y pensamiento crítico), teorías de la conspiración, muchas mascarillas, gente quejándose de no poder respirar en ellas, el Black Lives Matter, llamadas por Zoom, muchos TikToks y distancia de seguridad; Eddington tiene todo lo que tuvo Estados Unidos en 2020, y lo refleja y perfila todo a la perfección al mismo tiempo que lo convierte en un western que tiene su estética y a su sheriff. Es un placer ver a Joaquin Phoenix y Pedro Pascal en pantalla interactuando de la forma en la que lo hacen, recordándonos de paso que son unos grandes actores. Eddington cuenta con un reparto excepcional, sumándose a sus protagonistas otros grandes nombres como los de Austin Butler y Emma Stone, y quizás pueda parecer en ocasiones que talento como el de estos actores queda infrautilizado tan solo porque en una escala como esta y con una historia como la que trata de narrar, sus personajes pasan menos tiempo en pantalla del que nos gustaría. Nada de eso le quita valor a Eddington, que es en su primera mitad tremendamente divertida y que nos saca unas carcajadas a un público que está ya algo cansado y abrumado después de unas cinco películas más ese mismo día. Animar y provocar de esa manera a un público cinéfilo a las nueve de la noche de un día que ha sido más que intenso es un poder que quizás solo tenga Ari Aster. El vídeo de campaña que hace Pedro Pascal, que busca ser reelegido como alcalde, nos fascina y divierte tanto como lo hace esa inesperada aparición de PopCrave en pantalla, cuya relevancia quizás solo entendamos los que somos un poco más jóvenes. La película no es solo divertida, sino que cuenta también con unos movimientos de cámara tremendamente originales que elevan la película todavía más. Sin duda de Ari Aster teníamos que esperar algo particular, pero aún así nos sorprende cuando el tercer acto se vuelve, de manera similar a lo que pasó en Beau is Afraid, tremendamente oscura y muy turbia. Aster se deja llevar por la locura que siempre envuelve a sus películas, volviéndolo violento, extraño, oscuro, desagradable y angustioso. El Eddington que vemos al final no es el mismo que nos encontramos al principio (tanto haciendo referencia al pueblo como a la película), pero la transición entre ambos, a pesar de ser clara y algo surrealista, se hace de una manera que consigue no sacarnos de la historia ni resultarnos demasiado forzada. La película no es para todos, y mucho menos ese tercer acto que para algunos entre el público ha resultado demasiado y no ha conseguido convencer, pero si ese tipo de Aster es lo tuyo, Eddington te gana. Una película loca, terriblemente divertida, de obligado visionado en salas con un público lo más grande posible. Dividirá mucho y no convencerá a todo el mundo, pero a los que sí se nos colará entre las películas más interesantes de 2025. 

Reparto: Joaquin Phoenix, Pedro Pascal, Luke Grimes, Deirdre O'Connell, Micheal Ward, Austin Butler, Emma Stone, Amélie Hoeferle, Clifton Collins Jr., William Belleau, Cameron Mann, Matt Gomez Hidaka, Landall Goolsby, Elise Falanga, Robert Mark Wallace, Rachel de la Torre, David Pinter, Keith Jardine, David Midthunder, William Sterchi, James Cady, Thom Rivera, Auburn Ashley, Gabe Kessler, Christine Hughes, Mack MacReady, Kaleb Naquin, Bill Capskas

It Was Just an Accident

22 de mayo de 2025

2025, 101'

Dirección: Jafar Panahi


Lo que comienza como un accidente sin importancia desencadena una serie de consecuencias cada vez mayores.


Panahi vuelve a Cannes con tres premios otorgados por el festival a sus espaldas y sin saber todavía que su nueva película le daría la tan codiciada Palma de Oro. A Simple Accident ya prometía mucho teniendo en cuenta su nacionalidad y el renombre y la calidad de su director, y sin duda no solo llega sino que supera las expectativas. Increíblemente cómica y algo surrealista de una forma muy particular, pero que no quita para nada del dramatismo de la historia que relata. Una serie de desafortunados incidentes hacen que la historia se vuelva cada vez más enrevesada, que cada vez sea más difícil volver atrás. Esta brillante trama funciona en parte por lo variopinto de los personajes a los que sigue, todos ellos muy perfilados y formando un grupo que no debería haberse juntado para llevar a cabo un plan cada vez más ilegal y más caótico, pero recordando en ocasiones (como en ese nacimiento ya pasada la mitad de la película) que en el fondo de sus corazones hay bastante respeto (y mucho dolor). Panahi juega con nosotros al no confirmarnos hasta el final de la película cuál es la verdad de la historia que relata, y colocándonos así en el punto de vista de la mayoría de sus protagonistas que llevan a cabo todo tipo de locuras sin saber muy bien qué es lo que está pasando ni si están o no equivocados. Muy divertida, muy dinámica y brillantemente ejecutada, la obra de Panahi nos llena de satisfacción después de verla y nos hace desear que se fuera de Cannes con uno de los premios importantes, algo que se nos es concedido en el último día de festival. Sencillamente excepcional. Ahora que ha sido galardonada con la Palma de Oro, Irán tendrá una dura decisión que tomar a la hora de elegir sus candidatas a los Oscars, teniendo que o bien ignorar la fuerza de esta brillante película que se ha llevado uno de los premios más relevantes del mundo del cine, o bien proponer a un director al que el mismo país encarceló y obligó a rodar sus obras en secreto. Metido en una situación política compleja y vergonzosa, Panahi nos recuerda de nuevo su gran nivel como director y lo mucho que es capaz de resistir. 

Reparto: Ebrahim Azizi, Madjid Panahi, Vahid Mobasseri, Mariam Afshari


Título en francés: Un simple accident


Título en español: Un simple accidente

Eagles of the Republic

22 de mayo de 2025

2025, 129'

Dirección: Tarik Saleh


George Fahmy el actor más querido de Egipto, se ve presionado a protagonizar una película encargada por las más altas autoridades egipcias. Aceptando a regañadientes, este papel será la puerta que le hará entrar en el selecto grupo de las personas más poderosas del país. Como una polilla atraída por la luz, comienza un romance con la misteriosa esposa del general que supervisa el proyecto.


Eagles of the Republic es la única de las seis películas que he podido ver en mi primer día en Cannes de la que no conocía demasiado de antemano (a pesar de haber visto hace años otra película de su director, Boy from Heaven, también en un festival pero esta vez en el de Valladolid), y habiendo entrado sin haber leído mucho acerca de las críticas que salieron de los días previos en el festival acabó siendo una experiencia a la que iba a ciegas. Me resulta difícil verla y no pensar que me estoy perdiendo algo, que quizás cuente con un contexto acerca de la situación política o social del país que no todo su público tiene. Una película sobre actores y políticos en la que me pierdo en ocasiones, achacándolo en un principio a llevar ya tres películas a mis espaldas ese día a pesar de que fueran solo las cuatro de la tarde, pero comprobando más adelante al leer algunas de sus críticas que parece ser una experiencia compartida. Quizás fuera cosa nuestra, quizás nos estuviéramos perdiendo algo en la película que otros podrán encontrar y harán del visionado de Eagles of the Republic algo menos confuso. Los que la hemos descubierto en Cannes apreciamos los aspectos bien hechos de la obra pero nos quedamos con ganas de que nos hubiera dado ese algo extra que tan desesperadamente buscábamos en ella. 

Reparto: Fares Fares, Lyna Khoudri, Zineb Triki, Amr Waked, Cherien Dabis, Sherwan HajiHassan El SayedPedram HajigholiSuhaib NashwanMohammed NehmiHaitham ElsaadaniHusam ChadatMustafa PekerLinda MutawiDonia MassoudTamim HeikalMariam ElsayedAhmed KhairyHesham Abdel Hamid

Sentimental Value

22 de mayo de 2025

2025, 132'

(Segundo visionado: 5 de diciembre de 2025)

Dirección: Joachim Trier


Las hermanas Nora y Agnes se reencuentran con su distanciado padre, el carismático Gustav, un antiguo director de renombre que le ofrece a su hija Nora, actriz de teatro, un papel en su próxima película. Nora lo rechaza y pronto descubre que le ha dado su papel a una joven y entusiasta estrella de Hollywood. De repente, las dos hermanas deben sortear su complicada relación con su padre y lidiar con una estrella estadounidense que se encuentra en medio de su compleja dinámica familiar. 


Si tuviera que elegir cuál era la película de Cannes que tenía más ganas de ver, aquella por la que daría cualquier cosa para conseguir entradas, y la que recé para que se anunciara en competición cuando se dio a conocer la selección de películas que se verían en el festival, tendría que ser sin ninguna duda Sentimental Value. Mi admiración por Joachim Trier (y por Renate Reinsve) empezó hace ya tres años cuando vi La peor persona del mundo, y no hizo más que afianzarse a medida que descubría más de su filmografía. Algo muy similar ocurrió con Reinsve, a la que admiro enormemente y que empieza a ser para mí, al igual que Trier, un indicativo de calidad. La vimos por última vez en la magnífica (y criminalmente infravalorada) A Different Man, y sabíamos ya todo lo que podía ofrecernos en Sentimental Value porque sería su reencuentro con Trier después de que protagonizara La peor persona del mundo, que pasó por Cannes hace cuatro años y con la que se llevó el premio a mejor actriz. 

Sentimental Value, además, venía ya de por sí con mucha fuerza. Recibió 19 minutos de ovación en su premiere, tan solo un día antes de poder verla yo en Les Arcades, llevándose así la tercera ovación más larga de la historia del festival (tan solo detrás de El laberinto del fauno y Fahrenheit 9/11). Los que nos moríamos de ganas de verla estuvimos muy pendientes durante esa noche a que se levantara el embargo, y en cuanto apareció esa reseña de David Ehrlich en IndieWire tan positiva (que además acompañó con una puntuación de cuatro estrellas y media en Letterboxd, algo nada común para este crítico al que yo tanto respeto y admiro) supimos que la calidad de la película estaba garantizada y que íbamos a ver otra gran obra del gran Trier. Se escuchaban rumores de Palma de Oro, y aunque la Ángela que reseña unos días más tarde sepa ya que no fue galardonada con ese premio, se tranquiliza también porque se hizo con el Grand Prix. Joachim Trier, Renate Reinsve, cine noruego (que a mí nunca me decepciona), muy buenas críticas y una larguísima ovación. Sentimental Value no podía empezar mejor incluso antes de que se encendiera el proyector. 

Mis expectativas fueron más que cumplidas con esta película. ­­­La interpretación de Renate Reinsve, aunque quizás no tan rompedora como la que tuvo en La peor persona del mundo (donde pudimos descubrirla por primera vez), brilla una vez más en las manos de Joachim Trier y viene acompañada esta vez de un magnífico Stellan Skarsgård que casi sorprende cuando aparece en pantalla hablando en noruego, recordándonos que es originalmente de un país vecino (como bien indica su apellido). Sentimental Value es una bellísima obra sobre una familia y sus complejidades, sobre un padre que reaparece en la vida de sus hijas y sobre una joven actriz que debe lidiar con un pasado caótico y un presente inesperado. El drama que refleja la película se junta (y choca) con la presencia de Netflix en la historia, casi dándole una dimensión más real a su público de una forma algo rompedora, resultándonos extraño encontrar a la gran compañía como parte de la trama de una obra que, muy en el estilo de Trier, esperaríamos que se mantuviera alejada de las referencias a las grandes plataformas; pero que, al poder confiar siempre en el director noruego, le da una dimensión todavía más interesante a lo que nos relata. En la complicada dinámica familiar con la que nos encontramos hay que destacar la peculiaridad de que la casa en la que se encuentran es un personaje más, quedando esto ya claro con esa bellísima escena con la que abre la película y que nos convence al público de que el hogar es un ser sintiente, dándole ya la relevancia que tendrá más adelante. Ya que no tenemos a un actor detrás de este inesperado personaje, tenemos que atribuirle todo el mérito a su director, que consigue darnos en la pantalla de Les Arcades la que será una de las mejores películas de esta edición de Cannes acompañada además de una bellísima fotografía, a la que ya nos tiene acostumbrados, y unas complejas y excepcionales interpretaciones. Lenta y tranquila como otras muchas películas noruegas, pero aún así llena de intensidad y un suave drama que tiene más capas de las que parecemos poder apreciar en un primer visionado. Mi película más esperada de Cannes ha cumplido con las expectativas, algo que no dudaba ni por un momento teniendo en cuenta de en qué manos estaba. Una vez más, Trier y Reinsve se consolidan como unos de mis artistas favoritos y recuerdan lo bien que funcionan juntos. No me cabe ninguna duda de que cuando por fin se estrene al público volveré a visitar esta magnífica obra y descubriré en ella pequeños detalles que no fui capaz de apreciar la primera vez, rodeada de un público esta vez no acreditado que quedará tan fascinado como lo estábamos los que llenamos por completo esa sala de Les Arcades en la que fue mi tercera película del Festival de Cannes. 

Reparto: Renate Reinsve, Elle Fanning, Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter Lilleaas, Cory Michael Smith, Catherine Cohen, Jesper Christensen, Jonas Jacobsen, Lena EndreBjørn AlexanderPia Borgli


Título en noruego: Affeksjonsverdi


Título en español: Valor sentimental

The History of Sound

22 de mayo de 2025

2025, 127'

Dirección: Oliver Hermanus


Lionel es un talentoso cantante de la Kentucky rural criado con las canciones que su padre cantaba en el porche. En 1917, abandona la granja familiar para asistir al Conservatorio de Música de Boston. Allí conoce a David, un encantador estudiante de composición musical que pronto es llamado a filas al final de la guerra. En 1920, ambos pasan un invierno recorriendo los bosques y las islas de Maine, recopilando canciones populares con el fin de preservarlas para las generaciones futuras.


La segunda película de Cannes, apenas unos veinte minutos después de Nouvelle Vague, contaba con la actuación de dos de los actores del momento pero no llegaba con las mejores de las críticas. Los nombres de Paul Mescal y Josh O’Connor sin duda llevarán a gente a las salas de la misma manera de la que nos lleva a nosotros a ver la película de Hermanus en el festival en el que tiene su estreno. Unos cinco minutos antes de entrar a la sala escucho el rumor de que The History of Sound es un musical y me preparo para ver una película muy distinta de lo que me esperaba, pero resulta que no es este el caso, sino que se trata solo de una obra en la que nos encontramos una cantidad considerable de canciones. Las actuaciones de Mescal y O’Connor con brillantes como siempre, pero las críticas tenían algo de razón. The History of Sound, a pesar de no ser un fracaso y estar correctamente ejecutada, resulta ser una pequeña decepción que aporta poco a aquellos que van a verla con grandes expectativas. De una manera similar a como pasó con el Queer de Guadagnino el año pasado, esta película –también sobre dos hombres homosexuales en una relación compleja– se acerca más a la mediocridad que a la excepcionalidad, y deja a uno algo indiferente. No tiene la fuerza que parece necesitar para llegar a lo que la gente espera de ella, pero para más de uno quizás sea suficiente ver a Paul Mescal y Josh O’Connor en pantalla (el último de ellos parece ya experto en interpretar a hombres homosexuales o bisexuales ligeramente tristes en relaciones complejas); tampoco hay nada de recriminable en ello. Al fin y al cabo, la presencia de estos dos actores es lo mejor que la película de Hermanus tiene que ofrecer. 

Reparto: Paul Mescal, Josh O'Connor, Raphael Sbarge, Molly Price, Chris Cooper, Hadley Robinson, Swanmy Sampaio, Will Fitz, Alison Bartlett, Michael Schantz, Michael Xavier, Dan Bittner, Samuel H. Levine, Brian Hutchison, Alec Preston, Aidan Redmond, Dawn McGee, Sam Breslin Wright, Holden Goodman, Kevin Michael Brennan, Leo Cocovinis, Aedin Moloney, Seyler Fox, Will Inman, Sophie Hearn, Bob Leszczak, Neil Schleifer, Corey Totten, Alessandro Bedetti, Peter Mark Kendall, Emma Canning, Briana Middleton, Gary Raymond, Tom Nelis, Jamie Sears, Zariah BoylesJadé PorciattiMary PaolaKatie ParkinsonAndrea Leigh