23 de mayo de 2025
2025, 160'
Dirección: Bi Gan
En un mundo donde los humanos han perdido la capacidad de soñar, una mujer descubre un ser misterioso capaz aún de experimentarlos. Ella consigue adentrarse en sus sueños en busca de la verdad...
Desde que el grupo de WhatsApp de los acreditados en Cannes empezó a hacer sus predicciones de películas que formarían parte del festival, se estuvo repitiendo el nombre de Bi Gan. Al no ser anunciada Resurrection en la primera publicación de la sección oficial muchos de los futuros asistentes se echaron las manos a la cabeza, pero no se perdió la esperanza ni por un momento. No es racional creer en estas cosas, pero decido pensar que Bi Gan estuvo en Cannes este año porque los jóvenes cinéfilos que íbamos al festival lo manifestamos, pasando a formar parte de la sección oficial en competición meros días antes de que se diera a conocer el horario de las proyecciones. Admito que yo, a diferencia de mis compañeros, no conocía nada del director chino que tanto ha revolucionado en el festival. Tampoco tenía la intención de ver la película en un principio únicamente porque sus dos horas y media hacían difícil cuadrarla con otras proyecciones, pero cuando surgió la oportunidad de verla en mi segundo día nada menos que en el Grand Théâtre Lumière, no tuve que pensármelo mucho aunque fuera solo por su ubicación. Después de haber visto seis películas en Les Arcades el día anterior, y a pesar de lo positiva que fue esa experiencia, entrar en el Lumière es lo que le recuerda realmente a uno la relevancia del sitio en el que se encuentra, los momentos históricos que han presenciado esas butacas. Se respira Cannes en el aire, se respira cine. La fina tela que cubre la pantalla se va abriendo mientras se proyecta esa secuencia introductoria de Cannes que acaba con la palma de oro, y empieza la película despertando en mí mucha curiosidad y ganas de saber por qué mis compañeros estuvieron deseando que se añadiera al festival hasta el último momento.
Sophie Monks Kaufman escribió, como titular de su reseña para IndieWire: “Is this an endurance test or imaginative, boundary-defying cinema? You decide!” (“¿Es esto una prueba de resistencia o cine imaginativo que desafía los límites? ¡Tú decides!”). No se me ocurre mejor manera de describir una obra como Resurrection. Verla a las ocho y media de la mañana, teniendo en cuenta el cansancio del día anterior, sin duda fue una decisión más que cuestionable (y le recomendaría a cualquiera que tenga pensado darle una oportunidad que lo haga a una hora buena y sin mucho cansancio encima), pero quizás fue precisamente eso lo que le añadió un algo particular a la experiencia. Quizás sea en algún sentido como leer a Proust, terriblemente denso pero aún así satisfactorio. Lo que tenemos claro todos los que la hemos visto es que no entendimos nada, que no sabemos de qué va la película. Es posible que aquellos que la vean fuera del contexto de un festival entiendan más que nosotros, pero tampoco parece que entender sea lo más importante de la última obra de Bi Gan. A nivel artístico y visual, es toda una delicia. Experimenta con todo lo que tiene a mano, haciendo parte de la obra una película muda o regalándote planos y secuencias particulares que hacen que te enamores de ella a pesar de no entender del todo bien lo que está ocurriendo. Una oda al cine en muchas ocasiones, con intertítulos creativos que en ocasiones parecen incluso romper la cuarta pared cuando te dicen “At this moment, you are in front of the silver screen” (“En este momento, estás frente a la gran pantalla”). Es también, y como bien resaltaba IndieWire, toda una prueba de aguante. Densa y difícil de ver, muy larga, y seguramente no apta para un público que no esté acostumbrado a ver cine. Aquellos que estemos dispuestos a una experiencia como esa seremos recompensados con la satisfacción de haber visto una muy buena obra a pesar de no haber entendido todo de ella – y quizás con el deseo de haber podido descubrirla en un horario menos sufrido que ese en el que se proyectaba en el Lumière. Resurrection acaba con otra oda al cine, con una bellísima imagen de un teatro y su público, y llevándonos poco a poco a unos créditos que son tan bellos como la película en sí, y durante los cuales podemos mirar a nuestro alrededor para ver el teatro en el que nos encontramos y recordar una vez más a todos los grandes que se han sentado en las mismas butacas en las que ahora nos encontramos. Resurrection no será para todos y es bastante posible que tenga la mayor cantidad de gente que se fue de la sala a mitad de la proyección (o al poco de empezar), pero para aquellos que quedamos nos deja una sensación satisfactoria. No habremos entendido mucho de ella, pero su belleza es innegable y su densidad esconde una gran calidad. Tan solo queda recordar a aquellos que irán a verla cuando se estrene que deben hacerlo con poco cansancio y en un horario adecuado, preparándose para lo denso y particular de la nueva obra de Bi Gan.
Reparto: Shu Qi, Jackson Yee, Mark Chao, Li Gengxi, Hao Lei, Zhang Yi, Dong Zijian, Lee Hong-Chi, Meng Xia
