20 de abril de 2024
2023, 116'
En 1969, Pierre Goldman, un intelectual de izquierdas francés, es detenido por tres atracos cometidos en París. De rebote, se le acusa de otro robo, a una farmacia, que acabó con la vida de dos mujeres. Goldman reconoce los tres primeros golpes, pero no su participación en el sangriento atraco de la farmacia. Apoyado por amplios sectores de la izquierda francesa, el juicio de Pierre Goldman desata amplias pasiones y un enorme interés mediático.
Después de ver Saint Omer, Anatomía de una caída y esta película empiezo a pensar que pocas cosas les gustan más a los franceses en el ámbito cinematográfico que las historias sobre juicios. Veo planos similares a los de Saint Omer, pero de El caso Goldman destaca sobretodo que transcurra prácticamente en su totalidad en la sala de juicios. Recuerda incluso, en ese aspecto, a 12 Angry Men a pesar de que la película de Lumet tenga unas intenciones y emociones bastante distintas que esta. Pero sin duda, comparada con cualquiera de las tres películas mencionadas hasta ahora, esta es la que gana en cantidad de palabras por minuto con muchísima diferencia. Cualquiera que vaya a verla debe estar preparado para diálogos y monólogos constantes, veloces y de vez en cuando complejos (claramente, porque están en un juicio y no tomando un café en una terraza). Está basada en un caso real, pero siento cierta curiosidad por saber cómo de fiel es a los hechos por dos aspectos distintos que me han llamado la atención: la clara falta de entendimiento entre el acusado y su abogado (¿no tendrían que, precisamente, estar en la misma página?) y todo ese público que se presenta en el juicio y en ocasiones reacciona como si estuviera viendo un partido de fútbol. Al final de la película, de hecho, parte de lo que el juez está sentenciando es prácticamente inaudible (y solo nos enteramos porque tenemos los subtítulos, porque no sé cómo harían los franceses) por el escándalo que montan los asistentes. Sin duda los franceses son un caso a estudiar. Descoloca también un poco escuchar al juez mencionar que el acusado nació en el 1944 de padres israelitas (¿acaso no es Israel estado solo desde 1948?), pero tampoco te da tiempo a quedarte pensando nada porque el ritmo de la película es frenético. Creo que hace muy buen uso del reducido espacio con el que decide jugar, de los personajes tan bien definidos que tiene. Eso sí, hay que ir preparados para recibir mucha información en muy poco tiempo, porque se ve que el ritmo de los juicios franceses no es para nada relajado.
Reparto: Arieh Worthalter, Arthur Harari, Jeremy Lewin, Christian Mazucchini, Stéphan Guérin-Tillié, Aurélien Chaussade, Nicolas Briançon, Jerzy Radziwilowicz, Chloé Lecerf, Didier Borga, Paul Jeanson, François Favrat, Arthur Verret, Priscilla Lopes, Ambroise Sabbagh, Lucas Olmedo
