A Clockwork Orange

31 de enero de 2024

1971, 137'

(Primer visionado: 27 de julio de 2022)

(Tercer visionado: 25 de abril de 2025)

Dirección: Stanley Kubrick

Gran Bretaña, en un futuro indeterminado. Alex es un joven muy agresivo que tiene dos pasiones: la violencia desaforada y Beethoven. Es el jefe de la banda de los drugos, que dan rienda suelta a sus instintos más salvajes apaleando, violando y aterrorizando a la población. Cuando esa escalada de terror llega hasta el asesinato, Alex es detenido y, en prisión, se someterá voluntariamente a una innovadora experiencia de reeducación que pretende anular drásticamente cualquier atisbo de conducta antisocial.


Hace alrededor de una década el mundo del cine vivió uno de sus cambios más radicales cuando las salas cambiaron los proyectores clásicos de película por los digitales, inaugurando una nueva era y, a su vez, dejando atrás algunos cines que no se pudieron permitir la actualización. Rodar con película era y sigue siendo más caro que hacerlo en digital, volviéndolo así una práctica cada vez menos común (que yo siento que empieza a tener su resurgir). En cuanto a la proyección, estoy bastante segura de que actualmente no hay ninguna sala asturiana en la que se pueda ver una película con un proyector clásico, y no tengo claro que haya muchos operativos en España. Es por eso que, subiendo a la capital inglesa, no podía dejar pasar la oportunidad de ver A Clockwork Orange en 35mm en el Instituto Británico de Cine (BFI). 

Una amiga me preguntó hace tiempo si podía diferenciar entre una proyección digitalizada de una película rodada en analógico y su proyección clásica, ante lo cual le tuve que decir que no sabía porque seguramente la última vez que había visto una película proyectada (en el sentido literal de ambas palabras) fuera hace una década. Ahora sé a ciencia cierta que sí es una experiencia distinta, y ojalá pudiera repetirla más a menudo. Hay algo en la calidad de la imagen, en su textura, en la forma en la que vibra la imagen de las mejores maneras. Esta película es además de 1971 así que se le nota el paso del tiempo, pero casi que parece ganar mucho más de lo que pierde. La única manera que tengo de describirlo es que, un visionado en película analógica frente a uno de una digitalización, es casi como ver un cuadro clásico en la pantalla del ordenador frente a verlo en un museo. Se siente real, tangible. De alguna manera se acerca muchísimo más, infinitamente más, al fenómeno de la luz que debemos recordar que es la base del cine. Sientes, de hecho, que estás viendo luz de verdad. Las películas son luz, sombras, proyecciones literales de imágenes sobre una película. Que no se nos olvide nunca la casualidad casi divina de que los creadores del cinematógrafo se apellidaban, precisamente, Lumière. Es como si el destino estuviera escrito para ellos. 

Pero la película no ha sido solo la experiencia en Southbank. Habiéndome visto toda la filmografía de Kubrick (sí, incluso sus cortos), de la cual soy una gran admiradora, poder ver una de sus obras en una sala es ya de por sí una gran suerte. He sentido, además, que se ve y aprende muchísimo más en el segundo visionado que en el primero. Para empezar, aprecio mucho cuando las películas se atreven a contarte su historia desde el punto de vista del que debería ser el malo, algo que hace de una manera mucho más dramática y radicalmente distinta a esta The Zone of Interest, de la que además nos pusieron un pequeño adelanto (esta vez digital) antes de la proyección. Te pone en una situación en la que no tienes tan claro en qué bando estar. La brillantez de A Clockwork Orange es tanto que no podría concentrarla toda en esta ya tan amplia reseña, pero no se puede evitar destacar su relevancia por los temas que trata. Los perros de Pavlov son humanos en esta ficción distópica, Alex es sometido al más puro condicionamiento clásico. Pero ni siquiera es ese el aspecto más interesante de su historia: es lo que pasa luego, la reacción de sus cuidadores y superiores una vez curado. No sienten alivio por su nuevo estado reformado, sino que disfrutan de ver su sufrimiento. No buscan bienestar sino castigo. Vemos en una escena una demostración de la efectividad del tratamiento de Ludovico, en el que Alex es presentado con situaciones que le llaman a la violencia o al deseo sexual. Los asistentes no aprecian el hecho de su curación tanto como disfrutan al ver cómo sufre al verse obligado a reprimir sus deseos sexuales o sus ganas de pegar una paliza. Se regocijan en su plan fructífero de frenar la sed de violencia de Alex, pero no logran darse cuenta de que están alimentando la suya propia. Puede que la violencia de Alex sea ultra pero la de ellos es sistemática y respaldada, que es mucho peor. Kubrick, además, se atreve a volver a Alex un ser educado e incluso agradable en ocasiones, confundiendo todavía más al público en su deber moral, que ya no sabe con quién posicionarse. Y eso sin hablar del hecho de que sea él quien narre la historia, apelando al espectador directamente como un amigo. Supongo que, en una última instancia, tu posición se decide en el momento en el que optas por sentirte de una u otra manera al ver a Alex sufrir por el tratamiento al que le han llevado sus propias acciones. Eres libre de elegir entre la ultraviolencia callejera y la violencia sistemática: buena suerte con ello. 

He sacado tanto de este segundo visionado de la película que, nada más acabar, me ha quedado claro que si de algo estoy convencida es de que los clásicos (que no desagraden a uno demasiado) deben ser vistos por lo menos dos veces. Es una pena que solo tengamos una vida, que el tiempo sea ilimitado y que el cine disponible sea casi infinito. Aunque, pensándolo mejor, igual esto último no es tan malo. Seguiremos en las salas, buscando oportunidades y experiencias como estas, disfrutando de genios como Kubrick y de todo lo que el cine tiene que ofrecer. 

Reparto: Malcolm McDowell, Patrick Magee, Michael Bates, Adrienne Corri, Warren Clarke, John Clive, Aubrey Morris, Carl Duering, Paul Farrell, Clive Francis, Michael Gover, Miriam Karlin, James Marcus, Geoffrey Quigley, Sheila Raynor, Madge Ryan, Philip Stone, David Prowse


Título en español: La naranja mecánica

Fallen Angels

30 de enero de 2024

1995, 98'

Dirección: Wong Kar-wai

Leon Lai es un asesino a sueldo cansado de su trabajo que se plantea dejarlo. Michelle Reis es una prostituta que, además de buscarles los encargos, le hace el trabajo sucio a Leon. Pero ella vive apasionadamente enamorado de él, aunque nunca se hayan conocido en persona. Lai conocerá a una mujer, Karen Mok, con la que comenzará una relación. Ésta, con el tiempo, coincidirá con Reis y les preparará una cita en la que Lai le confesará sus deseos de retirarse. Reis, sintiéndose rechazada, le preparará un ultimo trabajo. Intercalándose con esta historia nos encontramos con un joven mudo, Takeshi Kaneshiro, que viviendo con su padre tiene una difícil existencia debida a su deficiencia física. Sus días transcurren entre los dispares trabajos nocturnos y servir de consuelo a una joven engañada por su novio...


Fallen Angels brilla tanto por su estilo, por la parte puramente artística, que cuesta fijarse en otros aspectos de la película. Y es que no todos tienen un estilo tan definido (y claramente suyo) como Kar-wai. Ese etalonaje junto con una cámara que no tiene miedo a moverse ni colocarse de formas y en posiciones poco convencionales hacen de la película una de autor, con una estética que nos recuerda incluso al estilo de principios de los 2000. Siento que su obra maestra sigue siendo In the Mood for Love (que quizás me guste más a mí personalmente por tener menos violencia que Fallen Angels), pero esta claro que en lo que se refiere a creatividad, estilo y la capacidad para transmitir emociones tan solo con aspectos creativos de las imágenes (color, contraste, encuadre), Kar-wai es uno de los mejores. 


Reparto: Leon Lai, Michelle Reis, Takeshi Kaneshiro, Charlie Yeung, Karen Mok, Chan Fai-Hung, Chan Man-Lei, Toru Saito, Benz Kong

Nimona

29 de enero de 2024

2023, 102'

Dirección: Troy Quane, Nick Bruno

En un mundo medieval futurista, el caballero Ballister Bravocorazón es acusado de un crimen que no ha cometido, y la única persona que puede ayudarlo a demostrar su inocencia es Nimona, una traviesa adolescente con inclinación por el caos… que además resulta ser el ser metamorfo al que debe destruir. Pero, dado que lo persigue todo el reino, Nimona es el mejor aliado (o más bien el único) al que Ballister puede aspirar. De modo que, mientras se difumina la línea entre héroes, villanos y monstruos, la pareja causa estragos a diestro y siniestro para que Ballister pueda lavar su nombre.


Disney debe estar pasándolo fatal últimamente viendo que las mejores películas de animación del año no vienen de su compañía. Nimona se une a El chico y la garza, Spider-Man: Across the Spider-Verse y Robot Dreams en unas nominadas del Oscar que aguantan el nivel, aunque esta producción de Netflix no llegue del todo a la brillantez de las otras tres. Aún así es una muy buena película, que además me deja una sensación parecida a la de Turning Red del año pasado. Parece ser que perteneció a Disney en su momento, que canceló la producción en 2021 estando ya casi terminada, y tan solo la tenemos ahora porque la adquirió Annapurna Pictures para su distribución en Netflix. Se ve que Disney está cometiendo un error tras otro, y me imagino que les dolerá ver cómo Nimona se lleva tanto reconocimiento del que podrían haber sido parte. 


Reparto: Chloë Grace Moretz, Riz Ahmed

NYAD

28 de enero de 2024

2023, 121'

Dirección: Elizabeth Chai Vasarhelyi, Jimmy Chin

A la edad de 60 años, y 30 años después de abandonar la natación de fondo para ser una destacada periodista deportiva, Diana Nyad se obsesiona con llevar a cabo la proeza que siempre se le resistió: la travesía nadando de casi 180 km de Cuba a Florida, conocida como 'el Everest de la natación'. Resuelta a ser la primera persona en hacer la travesía a nado sin la protección de una jaula contra tiburones, Diana se embarca en una emocionante aventura de cuatro años con su gran amiga y entrenadora Bonnie Stoll y un equipo totalmente entregado.


Casi todos los años la Academia (entre otras organizaciones de países angloparlantes que llevan premios) decide dar un par de nominaciones (normalmente solo en categorías de actuación y nada más) a una película de la que nadie ha hablado y que la comunidad cinéfila no puede explicarse cómo ha llegado hasta allí, no necesariamente por la calidad de las nominadas, sino porque premios como los Oscars (y se podría decir lo mismo de los Critics' Choice y los Golden Globes) dependen mucho de lo que la gente está comentando y la distribución y promoción que se le dé a las películas. Este año ese papel ha sido para NYAD, que se ha llevado dos nominaciones para Annette Bening a mejor actriz y Jodie Foster a mejor actriz de reparto. No se me debe malinterpretar, diría que cualquier excusa para dar a conocer películas que no se han visto mucho es buena, pero no me hace tanta ilusión cuando la obra en cuestión es la película de Netflix más "Película De Netflix" del año. Tampoco me puedo explicar del todo cómo ha ocurrido algo así, a pesar de saber que no es la primera vez que la Academia hace algo parecido. Hasta que no se empezaron a anunciar las primeras tandas de nominaciones, que arrancaron con las de los Golden Globes, nadie había estado hablando de NYAD. Incluso después de eso, empezando a llevarse nominaciones varias por actuación, nadie hablaba de la película. ¿Cómo entonces llegó a colarse en unos de los Oscars más competitivos de lo que llevamos de década? Recordemos que, a mi juicio, Leonardo DiCaprio no está nominado por Killers of the Flower Moon precisamente por no haber hecho promoción de cara a los premios. ¿Qué ha pasado entonces con NYAD? Yo no lo entiendo del todo. 

Pero al margen de todo esto, que es la razón por la que he visto la película, también he quedado bastante desencantada. Siento que todo su valor se basa en la impresionante historia que cuenta, la de la hazaña real de Diana Nyad, y si eso es de lo poco que impresiona en la película hay que saber distinguir que no es un mérito de la película en sí, sino del material de origen. Fuera de eso, no me parece que tenga nada del otro mundo. Es un biopic de Netflix de la manera más estereotípica posible, y lo que en inglés llaman Oscar bait (películas que parecen diseñadas para llevarse la atención de la Academia y llevarse un Oscar; sí, te estoy mirando a ti, Maestro). Tampoco me convence del todo cómo cuenta la historias de la Diana adolescente, se queda como a medias, no me queda claro si quiere recalcar mucho su historia de abuso o si solo mencionarla de pasada, y no parece conseguir ninguna de las dos cosas, sino que se queda en un extraño punto intermedio. Y luego está el aspecto por el que he visto la película: las actuaciones de las dos nominadas a Oscar. Mentiría si dijera que Annette Bening como Diana Nyad y Jodie Foster como Bonnie Stoll hacen un mal trabajo, porque nada más lejos de la realidad (son Bening y Foster, qué más podíamos esperar), pero no me parecen papeles que justifiquen una nominación. Quizás en el caso de Foster, que aparte de brillar un poco más en la película tiene la suerte de estar en una categoría algo menos reñida este año, pero no tanto con Annette Bening en mejor actriz. Si tuviera que apostar, diría que ha ocurrido lo mismo que con las dos nominaciones de actuación de reparto en 2022 para Belfast: han visto a dos actrices muy buenas que hacen muy bien su papel, ya con una cierta edad que no garantiza que puedan dar muchas actuaciones brillantes en el futuro, y han aprovechado la oportunidad. NYAD es el tipo de película de la que uno se olvida dos horas después de haberla visto, pero por lo menos admito que la historia es conmovedora y le da interés a una película que de otra manera se quedaría en mediocre. 


Reparto: Annette Bening, Jodie Foster, Rhys Ifans, Ethan Jones Romero, Luke Cosgrove, Eric T. Miller, Jeena Yi, Karly Rothenberg, Garland Scott, Johnny Solo, Anna Harriette Pittman, Tisola LoganMauricio AdrianSamantha GordonErica ChoMarcus YoungLilo GrunwaldMarcella Acuña BáezNadia LorenczKatherine MontesAnne Marie KempfGrace SuberviJose Mota PrestolPearl DarlingBelle DarlingLacey Newhard

Poor Things

26 de enero de 2024

2023, 141'

Dirección: Yorgos Lanthimos

Bella Baxter es una joven revivida por el brillante y poco ortodoxo científico Dr. Godwin Baxter. Bajo la protección de Baxter, Bella está ansiosa por aprender. Hambrienta de la mundanidad que le falta, Bella se escapa con Duncan Wedderburn, un sofisticado y perverso abogado, en una aventura vertiginosa a través de los continentes. Libre de los prejuicios de su época, Bella se vuelve firme en su propósito de defender la igualdad y la liberación.


Sala llena en la única sesión de versión original en el día de estreno. No sé si será el fenómeno Emma Stone o más bien todos los cinéfilos reunidos para la última película de Lanthimos que además está nominada al Oscar, pero ya solo el ambiente se sentía especial. La película cumple y supera todo lo bueno que se ha dicho de ella, y te deja en ocasiones con una enorme sonrisa. Si Lanthimos ya usó en The Favourite una cantidad considerable de grandes angulares, en Poor Things se supera a sí mismo no solo usándolos más sino más acusados, con varias escenas con un ojo de pez. Hay planos en los que es tan exagerado que casi deberíamos estar empezando a ver al equipo de la película y a su propio director en los extremos. ¿Se tendrían que esconder todos en fila justo detrás de la cámara? Hace uso también del zoom en varias ocasiones, un movimiento de cámara que tiende a evitarse por ser el único que no resulta natural (nuestro ojo no puede hacer zoom). Esto junto con esos giros panorámicos tan propios de Lanthimos y los planos en los que parece que estamos observando a través de una mirilla dan una extraña sensación de irrealidad, quizás queriendo usar recursos más propios de los documentales. Sea como sea, todo esto parece notarse especialmente en el primer capítulo de la película y se suaviza en el resto, a medida que Bella va creciendo, aunque nunca se abandonan esos característicos planos con gran angular. Pero basta de aspectos técnicos, porque la película es mucho más que eso. La inspiración en Frankenstein y A Clockwork Orange parecen claras, pero dándole una nueva e ingeniosa visión. Me pregunto qué pensarían de Poor Things Mary Shelley y Stanley Kubrick. Lanthimos ya tiene experiencia en explorar personajes que crecen bajo circunstancias sociales radicalmente distintas a las habituales, como ya hizo en Canino, pero esto es un fenómeno distinto que lleva al máximo nivel. Vemos cómo Bella Baxter crece, cómo aprende, cómo empieza a tener control y conocimiento de su propio cuerpo. Lanthimos se enfrenta a la dura tarea de preguntarse cómo sería ser un niño si no eres un niño, de qué manera uno aprendería a caminar, a hablar, a moverse y expresarse si naciera en un cuerpo adulto. Se atreve a explorar la sexualidad de una manera que nadie ha hecho antes, porque nadie se ha planteado un personaje como este. Emma Stone da ya tan solo en los primeros quince minutos de la película la mejor actuación de su carrera, y es que no es fácil interpretar de forma magistral a un personaje como Bella Baxter en sus primeras semanas de vida. Stone debe aprender y representar a la perfección cómo sería la forma en la que un niño aprende a andar si hubiera nacido en un cuerpo adulto, su manera de hablar tan particular, las pronunciaciones, la forma de expresarse. La fisicalidad del papel es clave, especialmente al principio de la película, y lo que nos muestra parece tan brillante que desearía que Emma Stone se llevara un Oscar por ello (aunque este año duela especialmente porque comparte categoría con la maravillosa Lily Gladstone por su papel en Killers of the Flower Moon; no va a ser fácil elegir ganadores en esta edición de los premios de la Academia). Bella Baxter se embarca en esta película en una aventura de crecimiento y descubrimiento que podría tener cierta similitud con Barbie, también sobre una mujer (¿o una muñeca?) ajena al mundo que debe descubrirlo por su cuenta. A Emma Stone se le une un reparto estupendo, incluido un magnífico Willem Dafoe que nunca falla, pero destaca especialmente la brillante actuación de Mark Ruffalo. No hay ni una sola escena en la que esté él presente en la que no deje claro el magnífico trabajo que hace en la película, y es que consigue un equilibrio especial en el que su personaje y su interpretación parecen mucho pero nunca demasiado. Si vamos a hacer otra similitud con Barbie podríamos decir que Duncan Wedderburn es el Ken de esta historia: patético en más de una ocasión, pero de la forma más agradable de ver. No se puede ignorar tampoco lo relevante que es su personaje para el crecimiento de Bella, marcando un antes y un después en su vida (cuando abandona su casa y descubre al completo su sexualidad) que se refleja también en el cambio a color de la película. Malas noticias también para todos aquellos que creen que hay demasiado sexo en las películas, los que empiezan a escandalizarse por cada pequeña escena ligeramente subida de tono; en Poor Things la importancia de la intimidad no es para nada menor. Ahora que por fin la he visto, llevando esperándola pacientemente desde que se estrenó en Venecia, compruebo que todo lo bueno que se ha dicho de ella es más que merecido. Y es que, cómo no, Yorgos Lanthimos nunca falla. 


Reparto: Emma Stone, Mark Ruffalo, Willem Dafoe, Ramy Youssef, Christopher Abbott, Jerrod Carmichael, Kathryn Hunter, Margaret Qualley, Hanna Schygulla, Vicki Pepperdine, Suzy Bemba, Tom Stourton, Wayne Brett, Charlie Hiscock, Jack Barton, Jeremy Wheeler, Damien Bonnard, John Locke, Vivienne Soan, CarminhoKate Handford


Título en español: Pobres criaturas

The Killing of a Sacred Deer

25 de enero de 2024

2017, 121'

Dirección: Yorgos Lanthimos

Steven es un eminente cirujano casado con Anna, una respetada oftalmóloga. Viven felices junto a sus dos hijos, Kim y Bob. Cuando Steven entabla amistad con Martin, un chico de dieciséis años huérfano de padre, a quien decide proteger, los acontecimientos dan un giro siniestro. Steven tendrá que escoger entre cometer un impactante sacrificio o arriesgarse a perderlo todo.


No sé si me atrevería a decir que es la más rara de Lanthimos, pero sin duda es la más oscura. Como si fuera The Lobster, que es mucho más tierna en cierto sentido, en una versión de terror psicológico. Se ve que Lanthimos es una persona de costumbres, porque ha elegido (muy acertadamente) a Colin Farrell para protagonizar ambas. En cuanto al estilo qué más se puede decir ya de este director, que sabemos desde hace años que parece ser incapaz de fallar. Siempre vas a tener unas imágenes que podrían ser sacadas de los cuadros que encontramos en museos. Como ya pasó en Canino y en The Lobster, volvemos a encontrar personajes que hablan casi como si no hubiera emociones detrás, como si fueran robots, aunque de alguna manera consigan transmitirnos mucho más que otras actuaciones mucho más ostentosas del estilo de Maestro. No sé cómo se las apaña Lanthimos para obtener esos resultados en su dirección (ni cómo hacen los actores para conseguirlo), pero resulta algo verdaderamente mágico. Por alguna razón que no logro identificar, y a pesar de lo muy distintas que son las películas, viendo esta me ha venido a la mente la maravillosa After Yang; quizás sea por la historia de la familia con dos hijos y la posibilidad de perder a uno de ellos, quizás por el papel protagonista de Colin Farrel en ambas, puede incluso que por la bellísima fotografía. The Killing of a Sacred Deer (en la que, por cierto, no hay ni un solo ciervo sagrado) nos demuestra una vez más el nivel de su director, con su estilo tan característico, y me deja todavía con más ganas de ver su nueva película. 


Reparto: Colin Farrell, Nicole Kidman, Barry Keoghan, Raffey Cassidy, Sunny Suljic, Alicia Silverstone, Bill Camp, Barry G. Bernson, Herb Caillouet, Denise Dal Vera, Drew Logan, Michael Trester, Ming Wang


Título en español: El sacrificio de un ciervo sagrado

20 días en Mariúpol

24 de enero de 2024

2023, 94'

Dirección: Mstyslav Chernov

Cuando comienza la invasión rusa, un equipo de periodistas ucranianos atrapados en la ciudad sitiada de Mariúpol lucha por continuar su trabajo documentando las atrocidades de la guerra.


En casa, viendo Filmin en el ordenador, viviendo en una ciudad tranquila. Parece que a veces nos olvidamos de que en este mismo mundo en el que estamos viviendo es en el que están ocurriendo verdaderas atrocidades, que no ocurren en un universo paralelo al que accedemos mediante películas de ficción. 20 días en Mariúpol se estrenó en Sundance hace justo un año, y parece que su relevancia e importancia no hace más que crecer. Nos enseña la realidad sin tapujos, sin miedo. Nos muestra cosas que no deberíamos ver, haciendo que nos sintamos incomodados. Pero es que debemos sentirnos incomodados. Vemos cómo mueren niños a pesar de los intentos de los médicos para evitarlo, presenciamos el instante en el que se lo dicen a sus padres, la reacción de estos. Es violento, incómodo y necesario. No deberíamos estar viendo nada de eso, algo tan terrible e íntimo, pero por otra parte debemos verlo, porque cómo si no conoceríamos la realidad de la guerra. Las imágenes te hacen a veces querer apartar la mirada, pero no debes hacerlo porque eso es lo fácil, siempre es más cómodo ignorar lo que no nos está pasando a nosotros. No hay palabras para describir lo que muestra este documental, simplemente hay que verlo y entender todo lo que significa. Hogares destruidos, familiares arrebatados. Los seres queridos de quienes han perdido la vida en la invasión rusa de Mariúpol no podrán llorar su muerte, no podrán sanar las heridas porque tienen que seguir sobreviviendo a la guerra; y pocas cosas me parecen más crueles que no tener derecho al duelo. Mstyslav Chernov nos enseña esto con toda la incomodidad que conlleva porque sabe que debemos verlo, sabe que el mundo debe ser consciente de lo que se le está haciendo a la población ucraniana, que tenemos que saber lo que deja a su paso la invasión de Rusia. 

Ver este documental ahora duele por partida doble, porque sabemos también que en este mismo instante hay un genocidio llevándose a cabo en Oriente Medio. Cuando estalló la guerra en Ucrania, que ahora lleva más de 11.000 víctimas civiles confirmadas y alrededor de 70.000 víctimas entre las fuerzas ucranianas (el número varía según la fuente), Europa y Norteamérica se volcó para defender la paz y llenamos los edificios de banderas azules y amarillas. Hace tres meses y medio, cuando Hamás atacó Israel, se proclamó el inicio de una guerra entre Israel y Hamás (hay quien dice Gaza) que en realidad lleva existiendo ya en silencio para occidente desde hace tres cuartos de siglo. Desde entonces, es decir, en esos pocos meses, y tan solo en la Franja de Gaza (que no en toda Palestina), se suman ya más de 25.000 muertos, una amplia mayoría de ellos civiles, y de los cuales casi 10.000 son (o eran) niños. En total 1,2% de la población gazatí ha sido exterminada en tres meses y medio. Apenas se ven banderas palestinas, y parece que el discurso ahora es tímido y demasiado complejo como para querer hablar de ello. Me pregunto si tiene algo que ver con el hecho de que las víctimas que vimos en Ucrania, las que nos muestra 20 días en Mariúpol, tienen nuestro mismo color de piel. O si quizás tenga algo que ver con el miedo a condenar el apartheid israelí y admitir que estamos presenciando un genocidio contra el que parecemos no querer posicionarnos. Ojalá habláramos tanto de ello como lo hacemos con Ucrania, ojalá dejemos de mirar a otro lado por nuestra propia comodidad. Ojalá no dejemos de ver nunca documentales como 20 días en Mariúpol, que nos recuerdan la dolorosa realidad con la que coexistimos. 


Reparto: -


Título en inglés: 20 Days in Mariupol

Anyone But You

23 de enero de 2024

2023, 104'

Dirección: Will Gluck

Bea y Ben parecen la pareja perfecta, pero tras una increíble primera cita sucede algo que enfría su fuerte atracción, hasta que se encuentran inesperadamente en una boda en Australia. Obligados a verse, y a pesar de su rechazo mutuo, por conveniencia para ambos deciden fingir que son una pareja.


No se hablaba muy bien de Anyone But You ya incluso dentro del género de comedias románticas, pero yo me lo he pasado genial. Y es que es así como tiene que ir uno a ver una película de estas, a pasárselo bien. Sydney Sweeney se une con Anyone But You a lo que ya hizo Jennifer Lawrence en No Hard Feelings y nos demuestran que pueden traer de vuelta las comedias románticas de principios de la década del 2010, eventos para divertirse sin que las propias películas tengan que estar constantemente riéndose de sí mismas de una manera artificial. No es ni mucho menos una película de Oscar, que tampoco intenta serlo, pero ha resultado muy divertida. 


Reparto: Sydney Sweeney, Glen Powell, Dermot Mulroney, Michelle Hurd, Alexandra Shipp, Darren Barnet, GaTa, Rachel Griffiths, Bryan Brown, Hadley Robinson, Mia Artemis, Nat Buchanan, Josh BonelloDeborah Faye LeeLance KerfuffleTaryn GluckAlexandra GluckSummer Tian


Título en español: Cualquiera menos tú

Rustin

22 de enero de 2024

2023, 108'

Dirección: George C. Wolfe

Bayard Rustin, artífice de la trascendental marcha de Washington de 1963, es uno de los activistas y estrategas más notables de la historia. Siempre desafiante, Rustin nunca pidió perdón por ser como era, por sus creencias ni por su orientación sexual. Jamás dio un paso atrás. Hizo historia... y su recompensa fue caer en el olvido. Junto a otros gigantes de la talla de Martin Luther King Jr., Adam Clayton Powell Jr. y Ella Baker, Bayard Rustin se atrevió a imaginar un mundo distinto e inspiró todo un movimiento en una marcha hacia la libertad.


Una película de Netflix muy "película de Netflix". Mañana se anuncian las nominaciones a los Oscars y Colman Domingo está en muchas de las conversaciones, así que había que ver de qué se estaba hablando. Les doy la razón en eso: su actuación es brillante y no me extrañaría nada que se ganara una de las nominaciones, sin duda que merecida (dando por hecho que estén también Cillian Murphy por Oppenheimer y Leonardo DiCaprio por Killers of the Flower Moon). Pero Rustin se queda en eso. No se arriesga, no nos da nada más que lo que ya viene hecho por la propia historia en la que se basa. Verla da una sensación muy parecida a la de ver Green Book, que además trata también el racismo en casi la misma época que Rustin; están bien, pero pasan sin pena ni gloria. Si no fuera por la actuación de Domingo no se oiría hablar de esta película por ninguna parte, y muchísimo menos dado que es un original de Netflix y, por tanto, se niegan a llevarla a salas. Mañana veremos qué le depara a su actor principal, que ha estado ya nominado a multitud de premios (BAFTA, Critics' Choice, Golden Globes y SAG) y que podría hacerse con una nominación a Oscar. 


Reparto: Colman Domingo, Chris Rock, Bill Irwin, Glynn Turman, Aml Ameen, Gus Halper, CCH Pounder, Da'Vine Joy Randolph, Michael Potts, Audra McDonald, Carra Patterson, Adrienne Warren, Cotter Smith, Jules Latimer, Frank Harts, Johnny Ramey, Lilli Kay, Jordan-Amanda Hall, Jakeem Powell, Grantham Coleman, Jamilah Rosemond, Maxwell Whittington-Cooper, Kevin Mambo, Jeffrey Wright

Las buenas compañías

21 de enero de 2024

2023, 94'

Dirección: Silvia Munt

Verano de 1976. Bea tiene 16 años y se suma a los aires de cambio que recorren el país; colabora con un grupo de mujeres para visibilizar la causa feminista y lograr la aprobación del derecho al aborto. La rebeldía que siente en la sangre se mezclará con un sentimiento inesperado que trastocará su mundo interior. A lo largo de estos meses, Bea entablará una amistad muy especial con Miren, una chica algo mayor que ella y de buena familia. Su compromiso político y su relación con Miren convertirán ese verano en una etapa que marcará un antes y un después en su vida.


La expresión "parados sobre hombros de gigantes" (que me gusta más en inglés porque utiliza el verbo stand on, algo más como sostenerse sobre) ha sido utilizada infinidad de veces en ámbitos científicos así como en el propio arte del cine (me viene a la mente Leonardo DiCaprio usándola tras ganar el SAG a mejor actor en 2016), pero siento que se puede aplicar a casi todo en la vida; muy especialmente a ciertos temas sociales, a derechos que ahora consideramos básicos. Y es que nunca está de más recordar que si estamos aquí luchando por lo que queremos es porque otras antes que nosotras lucharon por lo que tenemos. El movimiento feminista ha conquistado mucho de lo que a veces tenemos en mente, y es importante mirar atrás de vez en cuando para agradecer todo el terreno que hemos ganado; y no solo eso, sino para entender la importancia de lo que nos toca hacer ahora. No hace tanto tiempo que las mujeres eran juzgadas por defender y demandar un aborto digno, siendo tachadas de exageradas y promiscuas tan solo por pedir algo que ahora incluso gran parte de los conservadores (quiero pensar) consideran un derecho básico. El sufragio universal, el divorcio y el aborto seguro; uno acaba de ver Las buenas compañías y siente que ha servido como recordatorio de que no hemos aparecido en esta tierra con todo ello bajo el brazo, así como de que no en todas las latitudes tienen los mismos derechos que en la nuestra. En ocasiones la película parece querer abordar demasiado para su hora y media (la lucha feminista por el derecho a abortar, los propios abortos en la familia de la protagonista, el trabajo de su madre que limpia en casa de una familia adinerada, la amnistía, la relación entre dos jóvenes con una de ellas pasando su propio embarazo, el padre encarcelado con quien su hija parece tener mejor relación que con su madre, los hombres que agreden tanto sutil como directamente), pero es que sin duda es un tema demasiado extenso como para simplificarlo a una sola línea argumental. El coloquio posterior ha añadido todavía un interés extra a la experiencia, y creo que todas en la audiencia podemos afirmar que salimos un poquito más empoderadas y mucho más agradecidas por las que han venido antes que nosotras. 


Reparto: Alícia Falcó, Elena Tarrats, Itziar Ituño, Ainhoa Santamaría, María Cerezuela, Nagore Cenizo, Iván Massagué, Heren de Lucas, Mikel Laskurain, Sara Barroeta, Mikel Tello, Miguel Garcés, Itziar Aizpuru, Garazi Urkola

Chained for Life

19 de enero de 2024

2018, 91'

Dirección: Aaron Schimberg

Esta película dentro de una película está ambientada entre bambalinas de una película de terror donde florece un romance entre Rosenthal, un hombre con neurofibromatosis, y una mujer ciega, Mabel, que tras recuperar milagrosamente la vista no es capaz de aceptar el aspecto de su amante.


La línea entre la película que estamos viendo y la película dentro de la película se desdibuja en más de una ocasión, dando lugar a escenas en las que no sabes si estás viendo a los actores o a sus personajes. Te hace creer a veces que la historia ha tomado un camino que, unos minutos más tarde, descubres que no. Tampoco hace un argumento demasiado reivindicativo ni político, más bien aborda la historia a través de la ternura, y somos nosotros los que nos aventuramos a pensar más allá de lo bello. El cierre de la película, con esa larga secuencia en la que tan solo vemos el rostro de la protagonista en un coche hablando con su conductor al finalizar el rodaje, parece dejar una sensación de paz y tranquilidad que ya lleva estableciendo a lo largo de la casi hora y media anterior. Aaron Schimberg llevará este mismo fin de semana a Sundance su nueva película, A Different Man, en la que repite su colaboración con Adam Pearson y al que se unen al reparto principal dos magníficos actores, el rumano-estadounidense Sebastian Stan (Fresh, I, Tonya, Sharper, Dumb Money, y la miniserie Pam & Tommy) y la noruega Renate Reinsve (La peor persona del mundo). Seguramente tendremos que esperar buena parte del año para verla en salas españolas, pero sin duda las expectativas están altas a juzgar por los artistas involucrados y el nivel de Chained for Life, que ha sido la última película que ha hecho antes de embarcarse en su nueva producción con A24. 


Reparto: Jess Weixler, Adam Pearson, Stephen Plunkett, Charlie Korsmo, Sari Lennick, Joanna Arnow, Cosmo Bjorkenheim, Will Blomker, Lauren Brown, Daniel Patrick Carbone, Jon Dieringer, Rayvin Disla, Daniel Gilchrist, Avi Glickstein, Miranda GrussRebecca GrussColin HealeyWilliam HuntleyJoaquina KalukangoLucy KaminskyJohn KlacsmannAndrew LampertEric MagnusTiffany ManningVanessa McDonnellSammy MenaAlison MidstokkeJennifer MillerFrank MosleyGina MurdockKossim OsseniBryant PappasMatthew PetockEleanore PientaSayra PlayerKeith PoulsonDavid Joseph RegelmannJane Schoenbrun, Zachary Shedd, Kati SkeltonDiana TenneyAnu Valia

Sobre todo de noche

18 de enero de 2024

2023, 109'

Dirección: Víctor Iriarte

Cuando Vera era joven, no pudo hacerse cargo de su hijo y tuvo que darlo en adopción. Cuando Cora era joven, su médico le dijo que no podría tener hijos y que sólo adoptando podría formar una familia. Ambas comparten esa experiencia de haber sido madres de un niño llamado Egoz. Ahora, ambas mujeres se reencuentran en Portugal para repasar la historia de sus vidas y reescribir sus destinos.


Tres personajes que llevan ellos solos la película, acompañados tan solo de una dirección ingeniosa que nos da imágenes considerablemente bellas. La pantalla pasa de rectangular a circular en ocasiones, y la película se asegura de que escuchemos esta historia desde el punto de vista de cada uno de los tres personajes. Quiere que entendamos lo que sienten a lo largo de su aventura, que ninguno de ellos quede incomprendido. Mapas constantes y mucha atención a las manos de sus dos protagonistas, siempre con varios relojes, y tan similares (incluso en el color de las uñas) que a veces no sabes de quién son. Hay quizás una pequeña reivindicación política (o más bien social) en su historia, pero no llega a calar tanto como el plano emocional. Siento que quizás tuviera más potencial de lo que llega a ser, pero sin duda ha resultado más que agradable no solo por las interpretaciones de las fantásticas Lola Dueñas y Ana Torrent, junto con el para mí desconocido Manuel Egozkue, sino por una forma en la dirección que llena de belleza a las imágenes. 


Reparto: Lola Dueñas, Ana Torrent, Manuel Egozkue, María Vázquez, Katia Borlado

Canino

17 de enero de 2024

2009, 98'

Dirección: Yorgos Lanthimos

Un matrimonio con tres hijos vive en una mansión en las afueras de una ciudad. Los chicos, que nunca han salido de casa, son educados según los métodos que sus padres juzgan más apropiados y sin recibir ninguna influencia del exterior. Creen que los aviones son juguetes o que el mar es un tipo de silla forrada de cuero. La única persona que puede entrar en la casa es Christine, guardia de seguridad en la fábrica del padre.


Lanthimos no falla nunca. En el estilo Canino tiene mucho más que ver con The Lobster que con sus películas más nuevas, pero en todos los casos sabes que es él quien está detrás de la cámara. La película oscila entre lo perturbador y lo casi cómico en lo distópico de ciertas escenas (como cuando el padre da a entender que le ha hecho creer a sus hijos que son nietos de Frank Sinatra), pero se queda sobretodo en lo primero, en una desagradable inquietud. Una distopía que viene acompañada de unas bellísimas imágenes, siempre perfectamente encuadradas tal y como ya podemos esperar del director griego, y con unos colores apagados que parecen acompañar a lo que nos cuenta la historia. Resulta especialmente brillante la creación y desarrollo de unos personajes que nunca han podido conocer el exterior, y Lanthimos parece disfrutar al preguntarse los pequeños detalles de cómo afectaría eso a su manera de ser y reaccionar. Unos niños (que ya no son tan niños) criados en un ambiente tan radicalmente distinto al nuestro que hasta las pequeñas cosas que consideramos instintivas pueden no estar ahí. Algo me dice, a juzgar por su argumento, que volveremos a ver esta curiosa creación de un personaje cuando se estrene, finalmente, su nueva Poor Things. Parece que Canino no avanza o lo hace muy despacio, que se centra más en la monotonía de esa familia tan particular, y cuando finalmente vemos un gran cambio en la historia Lanthimos nos deja con las ganas de más; la película no tiene final. Justo cuando estás mirando expectante a la pantalla, esperando a ver si la mayor de las hijas sale finalmente del maletero del coche, la película corta a una breve imagen oscura (seguramente lo que ve, o veía, ella desde dentro) y tras unos segundos empiezan los créditos. Te deja sin final, con una sensación todavía más inquietante de la que ya había dado el resto de la película. Está claro que siempre podemos confiar en Yorgos Lanthimos para que nos dé una obra brillante, así que debemos empezar con ganas la semana que viene, cuando se estrenará la ya aclamada Poor Things en nuestro país. 


Reparto: Christos Stergioglou, Michelle Valley, Angeliki Papoulia, Mary Tsoni, Hristos Passalis, Anna Kalaitzidou


Título en inglés: Dogtooth

Heroico

16 de enero de 2024

2023, 88'

Dirección: David Zonana

Luis, adolescente de origen nativo americano, se inscribe en un colegio militar en busca de un futuro mejor. Sus nuevos compañeros y él se ven sometidos a un sistema jerárquico brutal, en el que los alumnos veteranos humillan a los recién llegados.


Ya nos lo ha enseñado Glazer más de una vez: sin duda para transmitir el horror a veces es mejor no mostrarlo explícitamente en pantalla. Heroico se cuela en ti no solo por lo que te enseña sino por lo que intuyes, así como por la sensación que provoca en el público ver esas escenas de unos segundos que poco después descubres que son solo sueños, pesadillas o pensamientos intrusivos de su protagonista. Seguramente sea una visión mía por mis gustos personales, pero encontré más de una referencia a Kubrick: no solo en lo obvio del colegio militar en general y esa escena de los alumnos teniendo una conversación mientras fregaban los baños que tanto recordaba a Full Metal Jacket, sino también en una máscara que parecía salida de Eyes Wide Shut. Al igual que en Full Metal Jacket, la película te obliga a acompañar a uno de los personajes principales en su camino a la locura provocada por uno de sus superiores. Pero, a diferencia de en la película de Kubrick, aquí ese acoso es mucho más sutil y para nada directo. De hecho el tormento de Luis no viene por ser atacado por varios de los veteranos, sino por haberse ganado su confianza sin ni siquiera buscarla ni entender él por qué. A veces lo peor que te puede pasar no es que cargue contra ti el mal, sino ganarte su simpatía. Hay planos de los enormes espacios del colegio militar que me recuerdan a algunos de The Zone of Interest en los que puedes percibir el terror a pesar de que las dos películas lo hagan de manera muy diferente. Los sonidos de la obra de Glazer aquí equivalen a esas horribles trompetas del ejército que parecen empezar a sonar solo para molestar al espectador, cumpliendo así a la perfección su objetivo. Cada detalle de lo que ves del colegio parece más trepidante que el anterior, desde el contraste entre los espacios públicos y el despacho del general hasta lo distópico de escuchar esa clase en la que hablan de los derechos y de respetar al pueblo mejicano. Cientos de detalles se juntan para conformar una película maravillosa y aterradora, y que sin duda nos hace pensar sobre el significado y la imagen de una institución como la del ejército. 


Reparto: Santiago Sandoval, Fernando Cuautle, Mónica del Carmen, Esteban Caicedo, Carlos Gerardo García, Isabel Yudice

Punch-Drunk Love

15 de enero de 2024

2002, 96'

Dirección: Paul Thomas Anderson

Barry es un tipo solitario y poco sociable que fue educado entre siete hermanas. La sobreprotección que se le dispensó desde niño le ha impedido enamorarse. Un día descubre un fallo en un concurso con el que tiene intención de ganar miles de millas en billetes de avión. Mientras tanto, por mediación de su hermana conoce a una misteriosa mujer con la que inicia una romántica aventura.


Paul Thomas Anderson sin duda sabe cómo dirigir una película en toda regla. Sabes que en todo momento ha colocado la cámara exactamente en el lugar adecuado, que ha tenido una visión que a nosotros ni siquiera se nos ocurriría. En la escena en la que Barry está llamando a esa línea telefónica más que cuestionable, por ejemplo, Anderson lo coloca al borde del plano, casi demasiado lejos de lo que esperaríamos, dándonos una sensación de soledad y vacío (representada por aquella mesa relativamente grande de la que solo hace uso él) que acompaña ala perfección a lo que está ocurriendo en ese instante de la película. La actuación Adam Sandler sostiene con fuerza toda la película, y es que son pocas las escenas en las que no aparece. Esto junto a una dirección de gran nivel y una fotografía excepcional (el director de fotografía es, al parecer, el mismo que en Boogie Nights) nos da una película que, aunque no esté entre las mejores de Paul Thomas Anderson, sigue demostrando la brillantez del director. 

 

Reparto: Adam Sandler, Emily Watson, Philip Seymour Hoffman, Luis Guzmán, Mary Lynn Rajskub, David Schrempf, Seann Conway, Rico BuenoHazel MaillouxJulie HermelinSalvador Curiel, Robert Smigel, David Stevens, Nathan Stevens, Jimmy Stevens, Rogerlyn Kanealii Wakinekona, Mike D. Stevens, Sissy Lake


Título en español: Embriagado de amor

The Wolf of Wall Street

14 de enero de 2024

2013, 180'

Dirección: Martin Scorsese

Película basada en hechos reales del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort. A mediados de los años 80, Belfort era un joven honrado que perseguía el sueño americano, pero pronto en la agencia de valores aprendió que lo más importante no era hacer ganar a sus clientes, sino ser ambicioso y ganar una buena comisión. Su enorme éxito y fortuna le valió el mote de “El lobo de Wall Street”. Dinero. Poder. Mujeres. Drogas. Las tentaciones abundaban y el temor a la ley era irrelevante. Jordan y su manada de lobos consideraban que la discreción era una cualidad anticuada; nunca se conformaban con lo que tenían.


The Wolf of Wall Street se une a American Psycho en el grupo de películas brillantes que son adoptadas (o más bien acaparadas) por los hombres sigma, por los mentalidad de tiburón, por los sé tu propio jefe, como un mantra del que no entienden absolutamente nada. El peor hombre que conocerás en tu vida tendrá The Wolf of Wall Street entre sus favoritas, seguramente junto a American Psycho, Pulp Fiction y Fight Club. Una verdadera pena, porque no acaban de entender que Scorsese retrata a Jordan Belfort como un perdedor. Lo mismo pasa con Patrick Bateman en American Psycho. Pero qué se le va a hacer, que sigan con sus ilusiones de grandeza. Me imagino que todos estos individuos debieron tener una pequeña crisis nerviosa cuando Christian Bale, que protagoniza American Psycho, dijo, hablando de esta interpretación de su personaje, que todos estos hombres eran todos unos perdedores. A pesar de sus insufribles seguidores, que no consiguen entenderla, esta película es una maravilla sorprendentemente llevadera a pesar de sus tres horas. No hay ni un solo momento en el que uno se aburra ni ninguna escena que se sienta que sobra. Scorsese nos muestra de manera constante a un grupo extremadamente masculino, extremadamente estúpido, y extremadamente blanco. Si nos los encontráramos en la vida real (y bien podríamos, porque sin duda existen) pensaríamos que son una panda de babuinos a pesar de sus carísimos trajes. Los peores tipos de hombres liderados por Jordan Belfort, que no es más listo que los demás pero quizás sí ligeramente más sinvergüenza. Vemos en la película la mezcla continua entre lo perverso y la banalidad del mal, aunque aquí sin duda todos los personajes parecen enorgullecerse de su maldad. En Killers of the Flower Moon, Martin Scorsese nos pregunta: ¿Veis los lobos en esta imagen? Sí, Martin, sin duda los vemos. Tanto en tu película de 2023 como en la de 2013. 

No se puede hablar de esta película sin mencionar la brillante interpretación de Leonardo DiCaprio, al que empiezo a pensar que se menosprecia por lo verdaderamente asombroso que es. Nos hemos acostumbrado a un nivel de actuación por su parte al que miles de actores reconocidos no podrían llegar ni en sueños, y todavía no me puedo explicar cómo no se llevó un Oscar por su interpretación en esta película; igual que no me puedo explicar, más recientemente, como no está ni siquiera nominado este año al premio SAG (del sindicato de actores) por Killers of the Flower Moon. Menospreciamos sus interpretaciones porque siempre ha sido sumamente brillante, pero no debemos olvidar que lo que hace DiCaprio en esta película es una joya que no nos vamos a encontrar todos los días. Su interpretación se suma a la de una Margot Robbie hasta entonces prácticamente desconocida, en un papel que hizo que saltara a la fama muy merecidamente. Pensar que solo tenía 22 años cuando la rodó hace que apreciemos todavía más a otra actriz que, al igual que DiCaprio, tendrá un buen año de premios por su actuación en Barbie. Juntos aguantan el peso de esta película tan maravillosa que nos da el legendario Martin Scorsese, mostrándonos unos estilos de vida que nosotros no conocemos ni queremos conocer, y dejando claro para cualquiera que haga un análisis mínimamente sensato de la película lo penoso de su personaje principal, Jordan Belfort, que a ojos del espectador no debería acabar siendo más que un perdedor. Me sorprende por esto que la película se base en un libro suyo, y no solo eso, sino que el ex bróker tenga un pequeño cameo al final. Quizás él también haya aceptado que el lobo del Wall Street es en realidad más bien un chihuahua. O, tal vez, y como ya le ha pasado a muchos, no haya entendido la película. 

 

Reparto: Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Margot Robbie, Kyle Chandler, Cristin Milioti, Rob Reiner, Matthew McConaughey, P.J. Byrne, Jon Bernthal, Jean Dujardin, Kenneth Choi, Henry Zebrowski, Joanna Lumley, Brian Sacca, Jon Favreau, Ethan Suplee, Katarina Cas, Barry Rothbart, Shea Whigham, Thomas Middleditch, Jordan Belfort, Spike Jonze, Aya Cash, Christine Ebersole, Fran Lebowitz


Título en español: El lobo de Wall Street

Mean Girls

12 de enero de 2024

2024, 113'

Dirección: Samantha Jayne, Arturo Perez Jr.

La nueva estudiante Cady Heron es bienvenida a la cima de la cadena social por el elitista grupo de chicas populares llamado Las Plásticas, gobernado por la intrigante abeja reina Regina George y sus secuaces Gretchen y Karen. Sin embargo, cuando Cady comete el grave error de enamorarse del ex novio de Regina, Aaron Samuels, se encuentra en el punto de mira de Regina. Con la ayuda de sus amigos marginados Janis y Damian, Cady se propone acabar con la depredadora del grupo y aprender a ser fiel a sí misma en la jungla más despiadada de todas: el instituto.


Intentar hacer un remake de una película tan icónica como la Mean Girls de 2004 es ya de por sí un reto quizás demasiado grande, y apañárselas para que no resulte ridícula parece casi imposible. Por eso iba con las expectativas bien bajas (porque nada puede llegar al nivel de la original, que es ya una película de culto), pero me ha sorprendido que no solo no haya sido un desastre sino que haya resultado también tremendamente divertida. Hace tiempo leí a alguien decir que las comedias románticas actuales no son tan buenas como las clásicas (Notting Hill, When Harry Met Sally...) porque tienen demasiado complejo: saben que no son "cine de calidad", que no van a competir con Scorsese por un Oscar, y se acomplejan tanto con ello que necesitan estar recordando al espectador cada cinco minutos que son conscientes de que lo que están haciendo no es bueno. No he podido dejar de pensar en ello desde que lo leí, y creo que se aplica también a estas comedias diseñadas para pasárselo bien. Mean Girls parece que consigue evitar esa nueva moda de reírse de sí misma en exceso, algo que también han conseguido en 2023 Barbie y Bottoms, y el resultado es una película divertida a la que vas a pasártelo bien. Sí, no va a estar en ninguna conversación junto a obras aclamadas por la crítica, pero tampoco es eso lo que pretende la propia película ni lo que busca el público cuando va a verla. Adapta al contexto actual una historia que es tan propia de los 2000 que parecería difícil verla ahora y no sacarle infinidad de problemas. Es un musical pero no mucho, y las coreografías de las canciones son tan espectaculares dentro de lo que uno espera de esta película que casi te dejan con la boca abierta. No es el Mean Girls de 2004 (porque esa película es única), pero contra todo pronóstico consigue lo que se propone y hace que te lo pases casi tan bien como con la original. 

Reparto: Angourie Rice, Reneé Rapp, Bebe Wood, Avantika Vandanapu, Auli'i Cravalho, Jaquel Spivey, Christopher Briney, Tina Fey, Tim Meadows, Jenna Fischer, Jon Hamm, Busy Philipps, Ashley Park, Brian AltemusAri NotartomasoAllison WinnMahi AlamConnor RatliffWill FitzGrant Harrison MateoRachel CroomKara TeehanGabriella CilaMorgen McKynzieBen HeinemanLindsay Lohan


Título en español: Chicas malas

Samsara

11 de enero de 2024

2023, 117'

Dirección: Lois Patiño

En los templos budistas de Luang Prabang conviven decenas de adolescentes. Uno de estos chicos lee el Bardo Thödol a una anciana, un texto que debe leerse a las personas antes de fallecer, pues sirve como guía para orientarse en el más allá. La anciana fallece y acompañamos a su espíritu por una travesía sensorial hasta reencarnarse en su siguiente cuerpo: un cabrito de un pueblo costero de Tanzania, donde crecerá acompañado de una familia de pescadores.


Vino al último Festival de Gijón, pero me coincidía con She-Hero así que no pude verla. Hablando con gente que sí fue a esa sesión me dijeron no solo que era maravillosa sino que era importante verla en la gran pantalla, así que ha sido una enorme suerte que la trajeran al Niemeyer este mes. 

Samsara está dividida en dos partes, ambientadas en lugares distintos y con un cambio de personajes, y las historias solo se unen mediante la reencarnación de una anciana de la primera parte en una cabra que nace nada más empezar la segunda. Tengo claro que esta reseña será casi en su totalidad sobre esa transición entre ambas partes, sobre esa secuencia, pero es que cómo no va a serlo. Tras la muerte de la anciana la película nos pide que cerremos los ojos para acompañarla a su siguiente vida, y nos indica que no los abramos hasta que acabe la música. En el cine casi completamente lleno del Niemeyer le hacemos caso. Durante unos minutos no vemos nada, tan solo total oscuridad mientras la película sigue sonando. Después, destellos. Lo que ocurre en los siguientes siete o diez minutos es difícil de describir, porque nunca había vivido nada así. Asumo que en la pantalla se proyectan fuertes luces de distintos colores y formas que ninguno de los presentes podemos técnicamente ver, pero que en realidad sí vemos. Ocurre algo mágico mientras tienes los ojos cerrados. Llega un punto en el que te olvidas de que has cerrado los ojos, no solo por haberte acostumbrado, sino porque realmente ves. Tus párpados se han convertido en la pantalla, que se ha acercado tanto a ti que pasa a ser tú. La experiencia es verdaderamente indescriptible, y llamarla inmersiva sería quedarse cortos. Llega un punto en el que no sabes si lo que estás viendo (porque, sí, estás viendo con los ojos cerrados) es por lo que aparece en pantalla o por tu propia mente jugando contigo. En un momento dado el sonido, sin llegar a ser ensordecedor, hace que vibre ligeramente el suelo de la sala y añade todavía más a una experiencia que ya parece mágica. Ves los colores, los azules, los rojos. Ves las formas; círculos, luces que pasan de un lado a otro de tu visión que ahora sí es verdaderamente periférica, a diferencia de cuando estás mirando (con los ojos de verdad, no con los párpados) a la pantalla rectangular y delimitada. Cuando acaba la música y nos toca abrir los ojos estamos casi desorientados, como si nos hubiéramos olvidado de que lo que estábamos haciendo era ver una película y no experimentar una extraña sensación. La historia y los personajes han cambiado, y seguramente también nosotros después de esa única experiencia. Ya solo por esos diez minutos la película se merece todo el reconocimiento del mundo. Solo me queda preguntarme si Víctor Erice habrá visto esta maravilla en el año en el que, irónicamente, se estrena su Cerrar los ojos. Es una casualidad bellísima cuyo disfrute quedará reservado para los pocos que, además de conocer la última película de Erice, hemos tenido la suerte de encontrar y ver Samsara

Reparto: Amid Keomany, Toumor Xiong, Simone Milavanh, Mariam Vuaa Mtego, Juwairiya Idrisa Uwesu

The King of Comedy

10 de enero de 2024

1982, 109'

Dirección: Martin Scorsese

Rupert Pupkin es un cómico obsesionado con la fama y convertirse en el mejor en su campo. Un día Rupert conoce a su ídolo, Jerry Langford, y le suplica la oportunidad de aparecer en su show, pero éste se la niega. Sin embargo Pupkin no cejará en su empeño, acosando a Jerry para intentar poder conseguir sus propósitos y, con ayuda de su amiga Masha, usará un método contundente para poder obtener sus minutos de celebridad. 


Scorsese no tiene problema en dejar claro que todavía tiene una espina clavada con las reacciones que tuvo a The King of Comedy. Ha mencionado ya unas cuantas veces (la última en un TikTok de su hija Francesca) la historia de cómo, en la Nochevieja de 1983 a 1984, Entertainment Tonight llamó a la película el fracaso del año. Ya solo por saber lo mucho que este hombre debe pensar en esta película parecía necesario verla. Con Scorsese pasa lo mismo que con otros ciertos directores absolutamente brillantes, y es que a veces nos olvidamos de lo buenos que son porque damos por hecho su talento. La peor película de Scorsese (o de Nolan, o de Kubrick) sería siempre el éxito rotundo de cualquier otro director bueno pero no excepcional. Con The King of Comedy pasa lo mismo: una película buenísima, pero que no es GoodFellas ni Raging Bull ni After Hours, así que queda a veces olvidada entre una excelente filmografía. No por ello debemos ignorarla o hacer de menos todo lo que consigue. Las similitudes con Joker son obvias a pesar de los tonos tan diferentes de las películas, y no me sorprende que la película de Todd Phillips estuviera inspirada por esta ni que en un principio fuera a ser producida por el propio Scorsese. The King of Comedy es mucho menos oscura que Joker, algo que la hace especialmente interesante de ver dado el contraste con la obsesión de Rupert Pupkin y lo que llega a ser capaz de hacer para conseguir su sueño. Martin Scorsese y su hija Francesca tenían razón: está película ha sido slept on (pasada por alto, ignorada). Hagámosle un favor al que seguramente sea uno de los grandes directores activos en nuestra generación y démosle el reconocimiento que se merece. 

Reparto: Jerry Lewis, Robert De Niro, Sandra Bernhard, Diahnne Abbott, Lou Brown, Ed Herlihy, Martin Scorsese, Mary Elizabeth Mastrantonio, Shelley Hack


Título en español: El rey de la comedia