15 de octubre de 2025
2025, 81'
29 de enero de 2024. Los voluntarios de la Media Luna Roja reciben una llamada de emergencia. Una niña de 6 años está atrapada en un coche bajo fuego en Gaza, suplicando ser rescatada. Mientras intentan mantenerla en la línea, hacen todo lo posible por enviarle una ambulancia. Su nombre, Hind Rajab.
Con un tiempo récord de ovación en la Biennale de este año y un muy previsible premio del público en el Zinemaldi, y teniendo en cuenta el tema que trata, La voz de Hind se convertía en una película que había que programar en el primer festival en el que fuera posible. Una sala pequeña pero llena del Picturehouse Central de Londres se llena de acreditados en la adelantada proyección de prensa de este festival, y aunque todos tengamos alguna idea de lo que estamos a punto de ver, el ambiente previo a la proyección es similar al que se ha vivido en cualquier otra sesión de prensa. Lo que ocurre durante la película, sin embargo, tiene poco que ver con lo que hemos vivido hasta ahora. El usual ruido casi imperceptible del público tomando notas en sus libretas falta en esta ocasión, como si nos hubiéramos olvidado de que somos prensa y de que tenemos la costumbre de escribir pequeñas cosas aquí y allá para ayudarnos a cubrir el festival. Esta vez nos vemos incapaces de anotar nada, porque la película con estilo documental de Ben Hania nos atrapa el alma de una manera que nos deja claro, ya desde el principio, que no podremos deshacernos fácilmente de su efecto en nosotros, y poniéndonos difícil seguir con el resto del festival (y la vida, y el mundo) después de esta proyección.
Muchos de los que veremos la película no seremos ajenos a la historia de Hind Rajab. La tragedia es todavía demasiado reciente, y todos recordamos el escuchar por primera vez partes de la grabación de su llamada a la Media Luna Roja. Recordamos esas horas en las que, estando Hind todavía viva, las redes y la prensa hacían todo lo posible (que era poco) por conseguir que alguien llegara hasta su coche para salvarla. Conocimos fragmentos de su historia, algunos de los detalles del intento fallido de rescatarla, breves segundos de su voz pidiendo ayuda. Pensamos, por supuesto, que su tragedia no era única, que Gaza está plagada de Hinds a las que Israel no considera humanas ni dignas de vivir. Nos sabemos los datos, la teoría y la mayoría de lo que ocurrió, y sin embargo nada nos preparaba para ver esta película, porque no es posible interiorizar una barbarie como esta, y la representación tan humana de cualquiera de las situaciones que se viven en Gaza nos golpeará con una fuerza brutal incluso si creemos que estamos preparados para verlo. Esta recreación de los momentos que se vivieron en la Media Luna Roja durante el 29 de enero de 2024 utiliza los audios reales de Hind, así como algunas grabaciones de los voluntarios reales que atendieron su llamada, recordándonos todavía más que no se trata de un drama de ficción, y dejando que caiga sobre nosotros el peso de la desmesurada cantidad de muertes que acumula la Franja de Gaza. Vemos la burocracia en acción y el contraste con la voz de la niña de seis años. En parte queremos que nos cueste creer que algo así podría tener lugar, pero parece que ya hay poco que nos sorprenda viniendo del ejército israelí. La película parece doler todavía un poco más porque ya conocemos su final, el destino que esperaba a Hind después de horas en esa llamada, así como a los paramédicos que trataron de ir a buscarla en una ambulancia autorizada y que acabaron muriendo de la misma manera que ella. Quizás descubramos detalles que no sabíamos, como lo cerca que se quedó aquella ambulancia (tan solo a unos pocos metros), o el hecho de que su madre estuviera todo aquel día llamando desesperadamente a la Media Luna Roja para tratar de conseguir unas buenas noticias que ellos no eran capaces de proporcionarle. Tal vez nos hubiéramos olvidado de que pasaron doce días desde su asesinato hasta que pudieron llegar a por su cuerpo, los de los miembros de su familia y los de los paramédicos, sin que supieran ni siquiera con certeza el destino de todos ellos. Pero incluso aunque conociéramos y recordáramos cada pequeño detalle, La voz de Hind sigue teniendo un incuestionable poder sobre nosotros, porque toca nuestra humanidad de la forma más devastadora posible. Nos deja vacíos, sin palabras, y sin saber cómo vamos a poder escribir acerca de la película, porque qué se puede decir sobre algo así. El silencio sepulcral continúa durante los créditos y nadie mueve ni un solo músculo, a pesar de estar en una proyección de prensa en la que es común que parte del público tenga que irse con prisa para llegar a otra proyección o hacer su trabajo de cobertura del festival. Incluso cuando algunos se levantan para irse (ya bastante más allá de la mitad de los créditos), lo hacen en absoluto silencio. Cuando el proyector finalmente se apaga salimos de la sala en el más absoluto silencio, e incluso en la cola del baño de los cines nos persigue un ambiente pesado, todavía sin hablar y escuchando las breves conversaciones amables tan solo entre aquellos que están allí por haber acudido a otras proyecciones, sin que acaben de vivir lo que a nosotros nos ha dejado con un nudo en el estómago. Salir a la calle es todavía más duro, porque vemos cómo la vida y nuestro mundo sigue a pesar de hacerlo sobre la tumba de innumerables Hinds, sobre el terror que tiene lugar en Gaza. Aunque La voz de Hind nos haya marcado, nuestras vidas continuarán, a diferencia de las de muchos que no tendrán esa suerte. La última obra de Ben Hania es esencial por lo importante que es saber y conectar con historias como esta, aquellas que no debemos olvidar nunca, que refleja una realidad de todo un país al que se le niega su derecho a existir. Devastadora, como debe ser, como lo fue en la vida real. Muy bien dirigida y tremendamente importante para ponernos en la incomodísima situación de conectar a este nivel con una tragedia como esta. La voz de Hind nos deja sin palabras, instala un silencio sepulcral en su público cuando llegan los créditos y nos deja un nudo en la garganta y un vacío en el alma. No olvidemos nunca lo que está en juego.
Reparto: Saja Kilani, Motaz Malhees, Amer Hlehel, Clara Khoury
Título en inglés: The Voice of Hind Rajab
