22 de marzo de 2025
2025, 109'
Dirección: Marc Webb
Una adaptación en acción real del clásico cuento de hadas sobre una hermosa joven princesa que, mientras es acosada por una reina celosa, busca refugio en la casa de siete enanos en la campiña alemana.
88 años después del estreno de Snow White and the Seven Dwarfs, Disney trae una nueva versión del clásico cuento de los hermanos Grimm. La película de 1937 fue el primer largometraje de la gran productora, que desde entonces nos ha dado innumerables historias originales y que ahora parece atrapada en un ciclo de remakes y secuelas del que le cuesta salir a pesar de que esté bastante claro que el público ansía volver a ver nuevas historias en pantalla. Esta vez nos traen una adaptación de imagen real de la película clásica, sintiéndose obligados a cambiar ciertos aspectos de la misma para amoldarse a las reglas sociales actuales. Hay mucho que puede ser analizado acerca de esta película, pero se debe empezar notando que quizás su existencia no era necesaria para muchos (salvo quizás para los bolsillos de los dueños de Disney). Existiendo ya la película original, uno se pregunta cuáles son las razones para rehacerla hoy en día. ¿Quizás consideran que los niños (y no tan niños) de ahora no serían capaces de sentirse atraídos por una obra tan antigua y necesitan dale un lavado de cara? ¿O es única y exclusivamente por garantizar que ganarán dinero si la historia que llevan a la pantalla es una ya conocida por todos nosotros? Tenemos varias dudas y pocas respuestas, pero ninguna de estas preguntas es única a la existencia de Snow White, sino que parece extenderse a toda la producción de Disney algo reciente, siendo este tan solo uno de los múltiples ejemplos. Podemos intentar dejar estas dudas existenciales aparte y centrarnos en la película que nos atañe, que ya de por sí venía con algo de polémica (tan solo por parte de ciertas ideologías). No debe ser fácil para algunos ver cómo una actriz con ascendencia latinoamericana, algo morena y que habla abiertamente sobre política y feminismo le da vida a Snow White, una princesa sobre la que ninguno de ellos había pensado un total de más de dos horas. El odio a Rachel Zegler es similar al que en su día (y quizás todavía ahora) recibió Brie Larson, y tan solo viendo de qué sector de la sociedad proviene uno puede imaginarse las razones injustificadas y disparatadas del mismo. Aquellos que hemos visto algo de su filmografía (y no estamos cegados por el odio y la misoginia) defenderemos a Rachel Zegler ante aquellos que la critican por tan solo existir, y rezaremos porque en algún momento de su vida le den papeles en los que pueda actuar frente a otros actores de su nivel. Sin duda, con Snow White no ha habido suerte en esto último. Zegler, tan expresiva como lo es siempre, debe actuar frente a una Gal Gadot que cada día se asemeja más a una planta de interior. Autora de interpretaciones icónicas como el "enough champagne to fill the Nile" de Death on the Nile y el "I need you to give me the stone" de Wonder Woman, deja de hacernos tanta gracia cuando vemos que esas frases que van acompañadas de una interpretación tan mala que se han convertido ya en una broma recurrente han llevado inexplicablemente a Gadot a seguir apareciendo en películas en las que se espera un cierto nivel de calidad. Snow White no es una excepción, y aunque no sea la peor de sus interpretaciones (el listón está ridículamente bajo) todo lo que hace en la película es estar ahí y mostrarnos una cara bonita, nada más que eso. A pesar de lo poético que eso resulta teniendo en cuenta el personaje al que interpreta, baja dramáticamente el nivel de una película que ya de por sí no estaba particularmente sobrada en lo que a calidad se refiere. No se puede ignorar tampoco la ironía de colocar a Zegler y Gadot interpretando juntas sus respectivos personajes, con Zegler dando vida a una princesa llena de bondad que busca el bien para todos (habiendo expresado ella en múltiples ocasiones su apoyo a Palestina, entre otros temas sociales) y Gadot interpretando a la reina malvada, que busca solo el beneficio propio y parece disfrutar con el sufrimiento ajeno (siendo la actriz israelí y enormemente sionista, sin haber perdido la oportunidad de defender las acciones de su país durante los últimos años). Puede que la ironía del asunto nos entretenga durante un rato, pero ni siquiera eso salva una película que parece intentar sostenerse única y exclusivamente en el talento de Rachel Zegler y en no tener una fotografía tan mala como la de Wicked. Snow White tampoco sabe cómo adaptarse a los tiempos modernos, y en un intento de no volverse problemática parece que consigue lo contrario. La película se ve forzada a introducir una trama secundaria sobre unos bandidos para que no tenga un final en el que el hombre que viene a besar (y salvar) a la princesa es uno completamente desconocido que de repente se lanza a una mujer inconsciente (algo, claramente, poco aceptable hoy en día), pero esto la lleva a alargar la película quizás más de lo que debería y mostrarnos personajes e historias que no parecen demasiado relevantes. Pero lo que se lleva el premio es, sin duda, la decisión de crear a los siete enanitos con CGI para, asumo, ser políticamente correctos. Queriendo además mostrar un extra de solidaridad, hacen que uno de los bandidos esté interpretado por un actor con enanismo. Reconozco que teniendo en cuenta la historia en la que se basaban no era fácil adaptarla a los tiempos modernos (otra razón más para no hacerlo y dejarla existir en los años 30), pero cuesta creer que fuera esta la que consideraran la mejor opción. En vez de contratar a siete actores con enanismo (una gran oportunidad para aquellos que quizás lo estén teniendo difícil para entrar en la industria) o prescindir de esos siete personajes (que quizás les resultara complicado teniendo en cuenta la historia original), Disney opta por crearlos digitalmente de una forma que parecerá claramente (y con razón) ofensiva para muchos. Snow White está así plagada de múltiples fallos gordos en pequeños aspectos (la falta en el nivel de actuación de Gadot, el sinsentido de las historias añadidas sobre los bandidos y los siete enanitos digitales) que se juntan a una película ya de por sí mediocre para resultar en una adaptación que deja mucho que desear y que nos obliga a seguir rezando para que Rachel Zegler consiga, en algún momento, el reconocimiento y los trabajos (y compañeros) de calidad que se merece.
Reparto: Rachel Zegler, Gal Gadot, Andrew Burnap, Ansu Kabia, Hadley Fraser, Lorena Andrea, Dujonna Gift, Emilia Faucher, George Appleby, Andrew Barth Feldman, Jeremy Swift, Martin Klebba, George Salazar, Andy Grotelueschen, Tituss Burgess, Jason Kravits, Patrick Page
Título en español: Blancanieves