5 de diciembre de 2024
1997, 109'
Anna, Georg y su hijo Georgie van a pasar las vacaciones a su bonita casa a orillas de un lago. Sus vecinos Fred y Eva han llegado antes que ellos. Las dos parejas quedan para jugar al golf al día siguiente. Mientras padre e hijo preparan el velero, Anna prepara la cena. De repente, Peter, un joven muy educado que se aloja en casa de los vecinos, se presenta para pedir que le presten algunos huevos porque a Eva no le queda ninguno. De repente, Anna se pregunta cómo ha podido entrar en la casa. El joven le explica que Fred le ha enseñado un agujero que hay en la cerca.
La única otra película que había visto de Haneke, La pianista, no me había convencido tanto como esperaba, y con Funny Games las expectativas estaban un poco más altas por ser su obra más reconocida. Esta vez, y a pesar de lo casi desagradable que resulta ver la película, sí me ha convencido. Funny Games opta por no mostrar nada de la violencia sobre la que radica la historia, haciéndola todavía más trepidante al obligarnos así a pensar en que está ocurriendo fuera de la pantalla. A medida que la noche va oscureciendo (pero todavía viéndose perfectamente cada escena, algo que algunas películas actuales no parecen conseguir) se va volviendo más desagradable la historia, empezando a dejarnos claro que, aunque haya una cada vez más pequeña posibilidad de un final feliz, el sufrimiento por el que pasan sus protagonistas hace que incluso en el caso de salir victoriosos hayan perdido demasiado como para que un final positivo lo compense. La película rompe la pared un par de veces, pero muy pocas, de manera casi inesperada y completamente trepidante, metiendo al espectador de repente y de manera muy directa en la película y por lo tanto en la historia, y dejándonos con una leve sensación desagradable en el cuerpo al vernos de repente involucrados en esos juegos desagradables que están teniendo lugar en pantalla. Pero aún así nada de esto supera lo brillante que es aquella escena en la que parece que la familia va a ganar de verdad, cuando Anna dispara a Peter, uno de los dos chicos que están jugando con su familia, y Paul, su compañero, coge el mando de la televisión para rebobinar la propia Funny Games, la película que nosotros estamos viendo, y cambiar los eventos recientes. No solo es esto artísticamente destacable y bastante original e inesperado, sino que da una nueva sensación de desasosiego al quedar claro que nunca existió la posibilidad de que la película acabara bien. Aunque llegue el día y el sufrimiento se acabe para la familia a la que hemos seguido durante toda la película, Paul llega a una segunda casa para seguir con sus juegos preguntando, tal y como había hecho su compañero en su última incursión, si podrían darle unos pocos huevos. Funny Games acaba con Paul mirando directamente a la cámara, a nosotros, algo que cada vez que hace a lo largo de la película parece intimidarnos y volverla todavía más trepidante. Es desagradable de ver pero no demasiado, acercándose mucho al límite que haría de ella algo excesivo y morboso pero sin llegar a él. Creo que ha hecho que me reconcilie con Haneke, pero no sé si todavía ha conseguido que vaya a ir a ver una de sus películas esperando pasármelo bien durante un par de horas.
Reparto: Susanne Lothar, Ulrich Mühe, Arno Frisch, Frank Giering, Stefan Clapczynski, Doris Kunstmann
