14 de agosto de 2024
2024, 91'
Un retorcido cuento de hadas moderno que se desarrolla en un "reino" en ruinas, poblado únicamente por un Rey y un Sirviente. La llegada de una Reina maniquí sume a su mundo cuidadosamente construido en el aislamiento, la locura y la megalomanía asesina.
King Baby se presenta como una obra particular y muy especial, tremendamente teatral, fantasiosa y entretenida. Hay un punto de sinsentido en la historia que le da precisamente esa gracia tan particular. Las influencias teatrales son muy aparentes y hacen que la película gane mucho más de lo que ya prometía con su premisa, resultando en una experiencia más que agradable que el mundo debería descubrir. Los paralelismos al teatro son caros: se lleva a cabo casi en su totalidad en el mismo espacio (unas ruinas en medio del bosque), la forma exagerada de actuar de sus protagonistas recuerda a la que se ve sobre las tablas, y (un aspecto verdaderamente fantástico) el vestuario, que es siempre el mismo, es de época pero no mucho, muy exagerado y pomposo, y se pueden ver en él pequeños detalles como las zapatillas modernas que contrastan con el resto del atuendo y el cierre de un disfraz que utiliza un broche de presión. Tal y como ocurre en el teatro, estas prendas están diseñadas para que desde lejos aparenten algo concreto pero de cerca se centren en la funcionalidad. Ha sido un detalle magnífico en la película que refuerza todavía más su estilo. El carácter de los personajes y la calidad de la actuación de sus protagonistas es otro gran punto fuerte. Su dinámica recuerda casi a dos niños que, jugando entre ellos, se imaginan todo un mundo inexistente a su alrededor. El reino que en realidad no vemos porque no existe, el palacio que intuimos pero que es tan solo unas ruinas. Incluso comen única y exclusivamente gelatina, algo que cualquier niño elegiría al no ponerle límites a su imaginación. Podrían ser incluso dos hermanos, uno mayor y uno pequeño, a juzgar por la dinámica de poder que crean los dos personajes (uno, el mayor, es el rey, mientras que el otro, el pequeño, está destinado a servir a su superior y lo hace totalmente encantado). Este mundo fantasioso se intercala con imágenes más oscuras que acaban dando un giro a la historia y volviéndola un poco más trepidante, pero sin perder la originalidad ni nada de lo que la hace tan especial. Una película en cierta forma bastante experimental, rara en el mejor de los sentidos, y lamentablemente del tipo que uno solo descubre en festivales de cine. Tremendamente recomendable y entretenida, se atreve a innovar y darle al público algo que quizás no haya visto antes y que muy seguramente le dará que pensar.
Reparto: Neil Chinneck, Graham Dickson
