Una botella en el mar de Gaza

15 de julio de 2024

2011, 100'

Dirección: Thierry Binisti

Tal es una jovencita francesa que vive en Jerusalén con su familia. Tras la inmolación de un terrorista en un café del barrio donde vive, Tal escribe una carta a un palestino imaginario en la que le plantea preguntas y expresa su contundente rechazo al odio que hay entre los dos pueblos. Mete la carta en una botella y le pide a su hermano que la tire al mar cerca de Gaza, donde él cumple el servicio militar. Unas semanas más tarde, Tal recibe la respuesta de un misterioso 'Gazaman'.


Última película del ciclo de cine árabe de Embajadores Foncalada. Se siente particularmente especial ahora que se puede mirar atrás hacia las seis que se han proyectado, y tiene un peso especial teniendo en cuenta la situación actual en Gaza y el hecho de que el año pasado no se viera apenas cine árabe en los festivales de cine españoles. Ha sido toda una suerte tener estos largometrajes en la gran pantalla. Una botella en el mar de Gaza representa una realidad muy distinta a la actual, pero aún así comparte el mismo contexto. Dos mundos radicalmente distintos pero separados por apenas unas decenas de kilómetros se encuentran, se intentan entender. Tal siente curiosidad por lo que hay detrás de los atentados que presencia en su ciudad, mientras que Naïm sobrevive en un contexto que ella ni siquiera podría comprender. A pesar de que la película se centre más en ellos, podemos ver todo lo demás reflejado en pantalla. Vemos cómo los palestinos miran al cielo con miedo mientras nosotros miramos con curiosidad y fascinación. Sorprende ver en el personaje de Tal a una israelí abierta a escuchar lo que dicen aquellos que para ella serán terroristas, querer razonar los atentados que ve en vez de caer en el odio ciego; algo que debería ser el más absoluto mínimo humano, por supuesto, pero que teniendo en cuenta la manera en la que la sociedad israelí funciona y cómo son educados sus ciudadanos estoy más que segura de que es una considerable minoría. Me pregunto si ahora acaso existirán muchos individuos como ella. Aunque igual pueda parecer ahora de que la película peca de ser demasiado ingenua, de que crea una historia de Romeo y Julieta y no es especialmente crítica con los opresores, no me parece que sea particularmente amable con ellos ni que se lea demasiado como propaganda sionista; o quizás sea solo yo, que la veo con unos ciertos ojos y buscando cosas concretas en ella. Sea como sea, me alegro de que haya sido esta la que ha cerrado el ciclo, y espero que volvamos a tener la suerte de tenerlo para el año que viene. 

Reparto: Agathe Bonitzer, Mahmud Shalaby, Hiam Abbass