Los domingos

6 de noviembre de 2025

2025, 115'

Dirección: Alauda Ruiz de Azúa


Ainara, una joven idealista y brillante de 17 años, ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. O, al menos, eso espera su familia que haga. Sin embargo, la chica manifiesta que se siente cada vez más cerca de Dios y que se plantea abrazar la vida de monja de clausura. La noticia pilla por sorpresa a toda la familia, provocando un abismo y una prueba de fuego para todos.


La ganadora de la Concha de Oro del Zinemaldi llega por fin a salas. Una película mucho más provocadora y considerablemente más amable con un público general y no cinéfilo de lo que lo fue la ganadora de este mismo premio el año pasado, el Tardes de soledad de Serra, siendo esta tendencia algo poco sorprendente teniendo en cuenta el jurado de esta edición del festival. Los domingos, sin embargo, sigue siendo una película que permite reflexionar de sobremanera a su espectador. La directora de Cinco lobitos vuelve con una historia sobre una familia, y lo hace entrando también en el complejo mundo de la religión a través de Ainara, una adolescente brillantemente interpretada por Blanca Soroa, de rostro dulce e inocente que parece pegar con esa nueva vida en la que parece estar adentrándose. Los domingos comienza con el Quevedo (o Quédate) a todo volumen y acaba con una música del coro del convento, reflejando así con su elección musical el camino que recorre Ainara a lo largo de la película. A su alrededor, acompañando el relato principal de su inmersión completa en el mundo religioso, sus seres queridos dibujan el perfil de una familia de clase alta de Euskadi, con sus casas grandes y sus malas decisiones económicas, así como el inevitable sufrimiento ligado a la pérdida que no puede evitarse ni perteneciendo a una clase social rica, y crean con sus formas de vivir unas condiciones que son más que relevantes para la decisión de Ainara de querer explorar la vida de monja de clausura. El dilema religioso está patente en la película, y despertará en su público reacciones y opiniones de todo tipo, pero aún así Los domingos consigue tratarlo de forma respetuosa y dándole la complejidad que merece, ni juzgándolo ni justificándolo. Algo mágico ocurre cuando Ainara pasa a vivir con las monjas permanentemente, porque al adentrarnos nosotros con ella en el convento, descubrimos un mundo ajeno al nuestro. ¿Acaso podemos afirmar que la razón que lleva a aquellas mujeres que conviven allí, cerradas al mundo, sea única y exclusivamente su creencia y su devoción por dios? ¿No habrá, quizás, un innegable atractivo en la que seguramente sea la única vida tranquila y contemplativa que se puede elegir en el mundo moderno? El siglo XXI y el avance del capitalismo ha hecho que, por mucho que uno lo intente (y sin duda lo puede intentar, obteniendo un cierto grado de resultados), la vida sea un constante foco de un cierto estrés. La obligación de trabajar toda la vida para poder mantenerse a uno mismo, las consecuencias de vivir pendientes de nuestra situación económica y la del país en el que vivimos, la conexión constante y casi obligada a la que nos han llevado los avances de las nuevas tecnologías y la existencia de móviles que llevamos siempre encima. Debemos hacer cosas, gestionar cosas y estar pendientes de cosas todo el rato, todos los días hasta que lleguemos al final de nuestras vidas. El estilo de vida contemplativo es imposible de seguir si se deben trabajar cuarenta horas a la semana. No hay escapatoria posible, salvo quizás justo esta – la de las monjas de clausura. Es difícil no ver la manera en la que pasan sus días, libres de estímulos constantes y ajenas al movimiento frenético e incesante del mundo, y no sentir una cierta curiosidad por ello, quizás algo de atracción hacia el estilo de vida (siendo conscientes también, por supuesto, de todas las implicaciones negativas que acarrea). Nos empezamos a cuestionar si, además de su fe, no habrá sido eso lo que haya atraído de manera inconsciente a una Ainara que todavía no sabe demasiado del mundo. No es del todo fácil decirle que no rotundamente al único estilo de vida actual que puede asemejarse al de los antiguos filósofos. Sin embargo, Los domingos también trata la cuestión de la fe y de la llamada de dios, un tema igual de interesante con el que quizás conectemos de manera diferente pero que está retratado en la película de Ruiz de Azúa de una forma de lo más detallada, con algunas de sus infinitas complejidades. La película será mucho menos provocadora que la que estrenó Serra el año pasado, pero nos hace reflexionar lo mismo (sobre temas muy distintos). La directora vasca ha conseguido volver a darnos una obra que sin duda será de las más grandes del cine español de 2025. 

Reparto: Blanca Soroa, Patricia López Arnaiz, Miguel Garcés, Juan Minujín, Nagore Aranburu, Mabel Rivera, Lier Alava, Itziar Aizpuru, Noe Chiroque, Bego Arístegui