27 de abril de 2025
1927, 153'
Futuro, año 2000. En la megalópolis de Metrópolis la sociedad se divide en dos clases, los ricos que tienen el poder y los medios de producción, rodeados de lujos, espacios amplios y jardines, y los obreros, condenados a vivir en condiciones dramáticas recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Un día Freder, el hijo del todopoderoso Joh Fredersen, el hombre que controla la ciudad, descubre los duros aspectos laborales de los obreros tras enamorarse de María, una muchacha de origen humilde, venerada por las clases bajas y que predica los buenos sentimientos y al amor. El hijo entonces advierte a su padre que los trabajadores podrían rebelarse.
Es ligeramente vergonzoso que a estas alturas no hubiera visto todavía el gran clásico que es Metrópolis, y sin duda no ha sido por falta de señales. No se trata solo de una de las grandes películas de la historia del cine, sino que me he ido encontrando referencias a ella a lo largo de los años, como ese gran letrero con su título sobre el reloj de la película que hay en el museo de cine de Turín, y el cual se puede apreciar especialmente bien cuando se sube en ascensor a la Mole (algo que ahora que he visto la película parece el doble de poético). Sin embargo, parece que ha merecido la pena aplazar el visionado de la película, porque me ha permitido que mi primera vez descubriéndola sea en una sala de cine con piano en directo; está claro que no había mejor manera de meterse en la famosa obra de Lang. Pero es que, aunque se vea en un ordenador en casa, la inigualable calidad de la película haría que quedara igual de claro que es una obra maestra. Metrópolis entra en esa reducida lista de películas adelantadas a su época, de la misma manera en la que lo hacen Gone with the Wind y 2001: A Space Odyssey en sus respectivas décadas. Metrópolis, estrenada en 1927, no parece tener las características propias del cine mudo de esa década. Es una producción de tal magnitud y tan impresionante que cuesta creer que se llevara a cabo con las limitaciones de la época, recordando en esto más bien a películas que no nos encontraríamos hasta unas décadas más tarde. Planos espectaculares de grandes edificios, imágenes completamente futuristas, incluso efectos especiales para darle al autómata una magia especial. Todo en Metrópolis parece adelantado a su época, dándole a la película todavía más valor por la hazaña que debió suponer rodarla. Los temas que trata, al igual que el estilo en el que lo hace, resultan extraordinariamente modernos. Recuerda en ocasiones a Modern Times por la forma en la que representa las cadenas de producción y la vida de los trabajadores. También en la película de Chaplin podíamos ver ciertos argumentos comunistas, pero en Metrópolis parece mucho más obvio y cuesta pensar que alguien pudiera ver la película de Lang y no darse cuenta de ello. Es una pena que Marx viviera para verla, porque siento que le habría gustado lo que tiene que decir. La idea de una ciudad de trabajadores subterránea, en la que aquellos que se encuentran en ella deben trabajar de manera ininterrumpida para que los que viven y disfrutan en la superficie puedan seguir manteniendo sus lujos, junto con la manera en la que la película llama a estos trabajadores a despertar y revelarse, será quizás demasiado revolucionario para muchos hoy en día. ¿Acaso el gobierno actual estadounidense acabará censurando Metrópolis? El tiempo lo dirá.
Metrópolis es más que merecedora de la fama que tiene, de todo lo bueno que se habla de ella. Una película espectacular, tanto para la época en la que se estrenó como para la actual, y cuyo mensaje se mantiene en el tiempo y no pierde ni siquiera un poco de relevancia. Esto se une a una brillante interpretación (destaca particularmente la de Brigette Helm, que debe dar vida a dos personajes muy diferentes) para resultar en una obra brillante que todo cinéfilo (y no cinéfilo) debe ver al menos una vez en su vida, preferiblemente en la gran pantalla si se tiene la oportunidad de ello.
Reparto: Gustav Fröhlich, Brigitte Helm, Alfred Abel, Rudolf Klein-Rogge, Fritz Rasp, Theodor Loos, Heinrich George, Fritz Alberti, Grete Berger, Heinrich Gotho, Georg John, Olaf Storm
