La pasión de Juana de Arco

5 de marzo de 2024

1928, 82'

Dirección: Carl Theodor Dreyer

Guerra de los Cien Años, siglos XIV y XV. En 1431, la joven Juana de Arco, después de haber conducido a las tropas francesas a la victoria, es arrestada y acusada de brujería. Ella declara haber recibido de Dios la misión de salvar a Francia, pero es procesada y condenada a morir en la hoguera.


Para introducirse a Dreyer no había nada mejor que este clásico. Esta Juana de Arco no nos trae guerras ni flechas, sino que viene solo (como dice el título) con su pasión. Nada brilla más en esta película que esas expresiones, esas miradas y esos ojos lleno de lágrimas que son casi cristianos, que nos recuerdan a aquellos cuadros de la virgen llorando tras la muerte de su hijo. A la Maria Falconetti de esta película la podríamos sacar perfectamente en un paso de Semana Santa. Lo religioso de esta película no está en las túnicas ni en la propia historia, sino en esos planos de su rostro. Dudo que haya habido muchos ojos más expresivos y poderosos que los que vemos en Juana en esta película. Schrader habla de Dreyer en su libro El estilo trascendental en el cine, y ahora que ya he visto algo del director danés tengo todavía más ganas de ver qué dice sobre su obra. 

Reparto: Maria Falconetti, Eugene SilvainMaurice Schutz, Michel Simon, Antonin Artaud, André Berley