6 de septiembre de 2024
1968, 112'
George Taylor es un astronauta que forma parte de la tripulación de una nave espacial -en una misión de larga duración- que se estrella en un planeta desconocido en el que, a primera vista, no hay vida inteligente. Sin embargo, muy pronto se dará cuenta de que está gobernado por una raza de simios mentalmente muy desarrollados que esclavizan a unos seres humanos que carecen de la facultad de hablar. Cuando su líder, el doctor Zaius, descubre horrorizado que Taylor posee el don de la palabra, decide que hay que eliminarlo.
Habiendo visto tan recientemente las nuevas películas, que hacen de precuela de esta clásica, ya era hora de ver la original. La experiencia no podría haber sido mejor, porque la Filmoteca española la ha programado en el Doré como parte del cine de verano, y por tanto se ha visto al aire libre. No solo eso, sino que ha podido ser una proyección en 35mm. Ya hablé de la experiencia de ver películas en este formato cuando pude ver A Clockwork Orange y There Will Be Blood en el BFI Southbank y en el Prince Charles Cinema respectivamente, y todo lo que dije entonces se mantiene. No hay nada como sentir que lo que está frente a uno es luz en su estado más puro, ver cada veinte minutos los topos negros que indican que se debe cambiar el rollo de la película. Estoy convencida que parte de lo brillante que resulta la obra es por las condiciones en las que se nos ha presentado. Pero incluso sin eso, el éxito que supone Planet of the Apes es indiscutible. Estrenada el mismo año que 2001: A Space Odyssey, los pararelismos que veo entre ambas son considerables. Quizás sea en parte porque la película de Kubrick también pude verla en analógico a principios de año (en este caso era una copia de 70mm), o quizás por el inicio común que tienen (ambas empiezan de alguna manera en el espacio, con efectos totalmente prácticos, y presentan un mundo en el que solo vemos simios). Es, también, particularmente agradable verla teniendo tan recientes las precuelas que se han estrenado hasta ahora, porque parece apreciarse todavía más la forma en la que la historia que vemos aquí se une con la que se muestra en las películas nuevas, y es particularmente impresionante lo cercanas que parecen ya esta Planet of the Apes y la muy reciente Kingdom of the Planet of the Apes. Hay incluso escenas en esta última que estoy segura de que son referencias directas a la película original. No solo la historia de esta obra de 1968 es verdaderamente espectacular, sino que está acompañada de un trabajo único de, especialmente, maquillaje y peluquería. Casi cuesta creer que pudieran hacer a los simios así de realistas para la época, y sobretodo que incluso con esas máscaras resulten tan expresivos. Solo habría un aspecto que habría hecho que ver la película por primera vez fuera todavía más espectacular; dado que es un clásico del cine, la mayoría de nosotros sabemos lo que está ocurriendo en realidad en la historia, aquello que se desvela en la escena final aunque se vaya viendo ya a medida que avanza la película. Si ya sabiendo lo que Taylor se iba a encontrar nos quedamos con la certeza de que esa escena final es verdaderamente espectacular, solo cabe imaginarse cómo se debería sentir uno al verla sin saber de antemano qué iba a ocurrir. Un verdadero espectáculo de principio a fin, que mantiene un nivel espectacular a lo largo de toda la película y la cierra de manera grandiosa. Su reconocimiento es más que merecido, y sin duda tiene un nuevo significado ahora que hemos visto todo lo que se ha explicado en las nuevas películas que sirven como precuela.
Reparto: Charlton Heston, Roddy McDowall, Kim Hunter, Maurice Evans, James Whitmore, James Daly, Linda Harrison
Título en español: El planeta de los simios
